Crónica | Una visita a Castrelos El museo municipal muestra una exposición sobre los acontecimientos de la Reconquista
30 mar 2004 . Actualizado a las 07:00 h.El cancionero popular es tan políticamente incorrecto como para atesorar una copla que dice: «Virgen de Atocha dame un trabuco para matar a un mameluco». Evidentemente no fue escrita esta copla tras el 11-M, sino tras el 2 de mayo de 1808, fecha del alzamiento popular madrileño contra las tropas francesas, entre las que destacaban por su crueldad los mercenarios mamelucos. La canción servía ayer a los monitores de la exposición Vigo 1809: Reconquista para explicar a un grupo de escolares los hechos acontecidos durante la Guerra de Independencia en Galicia y, más concretamente, en la ciudad olívica. La propuesta del museo de Castrelos es sencilla, pero cargada de buenas intenciones: por un lado, mostrar a los vigueses cómo fue esta parte tan importante de su historia, y, al tiempo, promocionar las visitas a tan apartado como bello museo. La primera sala sirve para conocer como era los uniformes de las tropas francesas, británicas y españolas, y el medio que se emplea es la pintura. El pincel de Francisco Vela presenta a los soldaditos enfrentados en la Guerra de la Independencia. Una enorme figura ecuestre nos da la bienvenida al segundo espacio de la exposición. El recorrido se vuelve un poco más interesante. Un gran mapa explica la invasión napoleónica en Galicia y cómo fueron cayendo las diferentes plazas hasta concluir con la toma de Vigo, el 31 de enero de 1809. Justo en frente, una recreación aérea de Vigo y su entorno facilita el entendimiento del recorrido. Entre ambos gráficos, los visitantes pueden conocer piezas bélicas como las empleadas en aquella contienda. Carácter didáctico Continuamos el recorrido por las salas del museo de Castrelos para adentrarnos en la historia viguesa de la guerra, con una escenificación de la matanza de la taberna del Areal, o por lo menos, del lugar donde ocurrió. Como el carácter didáctico intenta primar en esta producción del museo, varios paneles aproximan someramente al visitante a diferentes aspectos de la guerra contra los franceses. El papel de los eclesiásticos en la resistencia armada, la caída de la plaza de Vigo o la propia Reconquista son algunas de las cuestiones que se intentan detallar en esta muestra. En otras vitrinas se exhiben documentos escritos, pero no son explicados convenientemente. Por ejemplo, se dice oficios entre el ayuntamiento y los comandantes franceses, pero no se dice nada más. Más explicito es el apartado dedicado a los personajes, explicándose quién era quién en la película bélica viguesa. En este apartado aparecen los clásicos Cachamuíña, Carolo, Morillo o Almunia y Tenreiro. El comisario de la exposición hace un aparte con el Cristo de la Victoria para explicar que su nombre no deriva de los acontecimientos bélicos de comienzos del siglo XIX, sino que es anterior. Sin embargo, sí se corresponde la celebración de la procesión con los hechos del 28 de marzo, aunque debido a la inclemente climatología gallega, la procesión fue desplazandose, en dos ocasiones consecutivas, hasta la fecha actual del primer domingo de agosto. Finalmente, a través de un vídeo se puede ver cómo es la fiesta que actualmente organizan los vecinos del Casco Vello. Una representación que presenta un anacronismo claro, la recitación del himno gallego escrito varios años después de 1809 por Pombal. La exposición prevé la realización de una serie de trabajos para los escolares que la visiten. Todos los colegios interesados cuentan con material para realizar una serie de actividades antes y después de la visita. Durante su estancia en el museo, escolares son asesorados por guías ataviadas con trajes del siglo XIX. De película.