Catorce semanas muy cómodas

VIGO

Análisis | Los cien días del PP Corina Porro supera tres meses en la alcaldía sin haber sufrido desgaste alguno; la «colaboración» de los nacionalistas es la clave de una etapa excepcionalmente tranquila

20 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

«Quero felicitar á alcaldesa polo seu esforzo no uso da língua propia de Galicia. Noraboa». Manuel Soto lisonjeaba de esta manera a Corina Porro en un reciente pleno, algo poco frecuente desde los bancos de la oposición. -«Eu súmome no nome do meu grupo», remachó el nacionalista Xabier Toba. Aunque motivadas por un asunto puntual y concreto, los parabienes hacia Corina Porro de dos de los grupos de la oposición municipal ilustran a las claras el ambiente que se vive en el seno del Concello vigués desde el pasado 13 de diciembre, fecha en la que el PP se hizo con la alcaldía tras rechazar el Bloque la moción de confianza planteada por el socialista Pérez Mariño. Desde ese momento los populares gobiernan nominalmente en minoría un Concello complejo y, pese a ello, la tranquilidad es completa. En ese contexto pasan desapercibidas situaciones llamativas como la que sigue: -«Quero poñer sobre a mesa o problema dos estudantes coas bibliotecas, que pechan polas noite cando sería desexable un horario nocturno, alomenos nas datas de exames», proponía un concejal nacionalista en el pleno de enero. Pocos días después una nota de prensa de la concejalía de Educación, en manos de Ignacio López-Chaves, informaba de la apertura de la biblioteca central por las noches en las semanas de exámenes del mes de febrero. De esta manera la demanda del Bloque se hacía realidad casi con mayor rapidez que si estuvieran los propios nacionalistas en el gobierno municipal. Esta colaboración mutua ha tenido consecuencias ventajosas para un partido en minoría, que ha podido rentabilizar la visita de conselleiros para refozar su gobierno sin escuchar otras críticas a su gestión que las que llegan del grupo socialista. En las pasadas semanas el titular de Política Territorial en varias ocasiones pero también los de Medio Ambiente y Xustiza han recalado en Vigo para anunciar obras y desbloquear proyectos empantados cuando gobernaban Pérez Mariño y Lois Castrillo. La clave de las buenas relaciones entre dos grupos situados en los extremos del arco político como son BNG y PP empezó a gestarse durante el mandato de Pérez Mariño. En octubre ambos partidos (y también Soto) pactaron la continuidad de Xabier Rivas en la Gerencia de Urbanismo en contra del criterio del alcalde y del concejal de Urbanismo del PSOE. Esta decisión hizo saltar por los aires el gobierno de coalición y allanó el camino para la llegada de Corina Porro. A mayores, este acuerdo anticipó el consenso que mantienen PP y BNG con relación al futuro plan general. Este consenso urbanístico es la clave que mantiene bajo llave las tensiones que cabe imaginar entre dos tendencias ideológicas tan dispares. La prueba está en la elaboración del presupuesto, aplazado por las elecciones generales, y en la ausencia de una sola critica del BNG hacia el PP en estos cien días que tan cómodos han resultado para Corina Porro.