El regidor confía en que en dos meses estén cerrados los presupuestos La Xunta nombra un interventor medio año después de que lo solicitase el Concello
16 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Siete meses después de la solicitud presentada por el gobierno municipal de Ponteareas, la Dirección Xeral de Administración Local de la Xunta acaba de nombrar una interventora provisional para el Concello, que, según adelantó ayer el alcalde, Francisco Candeira, tomará posesión del cargo en los próximos días y ya ha manifestado un «compromiso de permanencia». Entre las funciones de esta interventora estará la de vigilar la ejecución de los próximos presupuestos, que se encuentran en una fase de redacción avanzada. Al respecto, Candeira estimó que el documento que determina la capacidad de ingreso y gasto del Concello podría presentarse en el plazo de dos meses. Estos presupuestos serán, además, los primeros desde el año 2001. El alcalde de Ponteareas anunció asimismo la elaboración de un plan de saneamiento de las cuentas del Concello, con una deuda cifrada en cerca de 12 millones de euros, y el desarrollo de una política económica municipal tendente a la reducción de gastos. Organización del personal Por otra parte, en la tarde del pasado lunes tuvo lugar la segunda de las reuniones entre el equipo de gobierno y los representantes del personal laboral del Concello, que se iniciaron hace dos semanas. En este encuentro, el gobierno local presentó a los miembros del comité de empresa del Ayuntamiento un estudio sobre las necesidades reales de empleo en el consistorio, organizado por departamentos. Fuentes del comité señalaron que estudiarán esta relación de puestos de trabajo, que abarca de momento el 70 por ciento de las áreas de actividad municipales, aunque será ampliada en el plazo de una semana. Al mismo tiempo, realizaron una valoración positiva de la propuesta municipal. La reunión contó con la presencia del alcalde, el primer teniente de alcalde, Roberto Mera, y cuatro representantes del comité de empresa. Estos contactos se decidieron tras un encierro de tres días a mediados de febrero que protagonizaron trabajadores del Concello para impedir que prosperase una reducción de personal que había sido anunciada por el gobierno local.