Piedra sobre piedra

La Voz

VIGO

M. MORALEJO

El idioma no es un problema, porque hablan con soltura el de la piedra, que por estos lares, y más en O Porriño, lo entiende todo el mundo. Me estoy refiriendo al grupo de estudiantes de Malta que estos días se afana en la restauración de varios elementos del patrimonio arquitectónico de la villa del Louro. El viaje, que forma parte del programa de estudios, es también una devolución de la visita que a la isla hiciron sus colegas del módulo de granito porriñés. Unos y otros comparten experiencias. Los de allá explican a los nuestros los intríngulis de la caliza, que es la reina de las piedras maltesas, en tanto los de aquí les introducen en los secretos del rosa Porriño , visita a las canteras incluída. Para que sepan de qué va la vaina les han puesto deberes: reparar las celosías de la Casa del Concello, que un incendio destruyó hace 28 años, y la Fonte dos Caños, construcción fechada en 1830. La pena es que, como todo lo bueno, la visita se acabará dentro de una semana. La fotografía es la mejor evidencia de lo bien que se lo pasan. Pues ya saben donde estamos. La mezcla es resultona, según se pudo constatar ayer en la Casa do Libro. Manolo Rivas, siempre transgresor, es uno de los pocos mortales que cree que corren buenos tiempos para la lírica. Por eso ayer presentó «Do descoñecido ao descoñecido», volumen que recoge los seis libros de poemas publicados por el escritor entre los años 1980 y 1995, junto a una serie de textos inéditos. Mientras Rivas hizo un completo recorrido por su obra, César Carlos Morán le acompañó a la guitarra. Falta nos hace un poco de poesía para aturar el día a día político. Es el que puede proporcionarnos hoy Victor Freixanes con la lectura de su discurso de ingreso en la Academia Galega. El acto comenzará las 20 horas, en el paraninfo del Instituto Valle Inclán de Pontevedra. El largo título que ha elegido para su trabajo, da una idea de por dónde van los tiros: «Desafíos para un novo século. Entre a trabe de ouro e a paxarina de Armenteira». En definitiva, hablará sobre la cultura como espacio de comunicación. Futbolistas, ingenieros, arquitectos, empresarios... acudieron puntuales a la invitación cursada por Joyería Suiza y Bang & Olufsen para contemplar lo último de lo último en imagen y sonido, y los mejores relojes de la firma Girad Perregaux. El común de los mortales (o sea, una servidora), ha de contentarse con recrear la vista, que no es poco, porque el bolsillo no da para tanto cero. La pieza estrella de las vitrinas era un rejol valorado en 81.000 euros. El joyero Manuel Pato explicó el por qué de tal valor: «es un Tourbillón bajo puente de oro alojado en una refinada caja Vintage, creado a partir de un modelo de 1945». Lo dicho, inalcanzable.