La Mirilla Carlos Núñez cerró el Foro de Mujeres con un concierto inesperado
24 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Así definió alguna afortunada asistente el concierto que Carlos Núñez ofreció como colofón al Foro de Mujeres. Fue un secreto bien guardado y una mayúscula sorpresa, eso sí, recibida con sonrisas de oreja a oreja. La actuación se anunció prácticamente cuando el músico estaba ya en el escenario del teatro Caixanova. Cerca de un centenar de personas cenaban en el mismo recinto (me cuentan que chapeau por Vianda, que sirvió la cena), cuando las organizadoras del Foro anunciaron que el verdadero postre aguardaba tres pisos más abajo. Carlos Núñez comparó la escena con un típico concierto barroco, por aquello de que la actuación se produjo prácticamente en familia. Tan a gusto se encontraban todos que cuando el músico anunció que iba a interpretar una pieza irlandesa, que los habitantes de la isla bailan cogidos por el meñique, no faltaron voluntarias. El escenario se llenó de empresarias, periodistas y políticas, entre otras. Ningura quería que la diversión acabara. Pero Carlos Núñez dio con la propina adecuada: Negra sombra . Después de sonar esa pieza gaita, flauta y percusión, necesariamente, tenían que guardar silencio. Por cierto que de la percusión se enargó el otro gran músico de la familia, su hermano Xurxo. Y comieron perdices y quedaron para leer las conclusiones de un encuentro que, seguro, tendrá continuidad. Es lo que están dispuestas a hacer algunas de las altas personalidades políticas de la capital que pasaron por el Foro de Mujeres. Tan impresionadas quedaron con la organización que sus gabinetes tienen la encomienda de llar a Vigo para copiar. Es como la vuelta de la movida ¿recuerdan el eslogan? Madrid se escribe con V de Vigo. A juzgar por la cola, así tenía que estar la merienda que ayer ofreció Aldeas Infantiles, en colabroación con los comerciantes de la zona, en la calle Progreso. Nadie se acuerda del frío si no falta material para arrojar la caldera. La escena fue similiar a la vivida el lunes en la plaza de la Princesa, donde alguno fue capaz de tomar 16 tazas de chocolate. Era gratis.