Análisis | Reunión urgente del consello social de urbanismo Populares y nacionalistas gestionan el respaldo de entidades ciudadanas, movimiento vecinal, sindicatos y empresarios al nuevo plan general
18 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.El gobierno vigués del PP y sus aliados urbanísticos del Bloque intentarán esta tarde conseguir el apoyo social al proyecto del plan general de urbanismo actualmente en avanzada fase de elaboración. Sin aviso previo, la alcaldesa convocó para esta tarde al consello social de urbanismo, órgano consultivo del que forman parte sindicatos, empresarios, movimiento vecinal y algunos colectivos profesionales vinculados al mundo del urbanismo y la construcción. El encuentro se produce cuando todavía no se sabe cual será la propuesta definitiva en lugares emblemáticos de la ciudad, caso de Samil, plaza de España o Beiramar, que en estos momentos prepara el equipo redactor. En estos ámbitos PP y BNG han aceptado rebajar las alturas ante la polémica generada en la ciudad por la proliferación de torres previstas en el documento urbanístico. Respaldo social En principio el proyecto cuenta con mayoría política suficiente (a populares y nacionalistas se les sumará posiblemente Manuel Soto), pero ambos partidos quieren que se visualice que una gran parte de la sociedad civil comparte esta iniciativa. Si las cosas discurren como pretenden los convocantes, la reunión serviría para aislar a los socialistas, grupo que casi en solitario se opone a la construcción de torres. Su pretensión de limitar a diez las alturas no encontró el menor eco, aunque es cierto que Soto ha pedido una disminución en las torres y que dentro del PP también se han oído voces en este sentido. En otras fases de la elaboración del plan también se ha reunido este consello social, principalmente para debatir el contenido del pliego de condiciones para seleccionar el equipo redactor y cuando se conoció el contenido del avance. En ninguno de esos momentos se había generado debate alguno en profundidad, con excepción del rechazo que la ronda suscitó entre vecinos de algunas de las parroquias por las que discurre. La etapa crucial del plan se inició en julio pasado cuando se repartieron copias del documento inicial a los grupos. Hasta entonces, salvo el Bloque, nadie conocía su contenido y la sorpresa saltó al descubrirse las torres de 30 alturas en plaza de España y en otros lugares. Los nacionalistas argumentaron que el documento no se distribuyó en abril para evitar que fuera utilizado como arma electoral. De paso, impidieron compromisos de los partidos con los votantes sobre las torres.