Análisis | Etapa clave para el futuro de Vigo En mes y medio Consultora Galega presentará su propuesta de torres para la ciudad
16 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?l amplio apoyo político con que cuenta el plan para construir torres de hasta 30 alturas en numerosos puntos de Vigo y la casi nula respuesta social que ha encontrado el proyecto no están siendo suficientes. La polémica ha saltado a la calle y es objeto de comentarios por toda la ciudad; los ecos del debate han llegado al Concello, que ha empezado a meter la tijera en un proyecto que inicialmente iba bastante más allá de lo que ayer concretó el concejal de Urbanismo. El resultado final de la propuesta del gobierno del PP con el respaldo sin fisuras del BNG (casi podría decirse al revés ya que el plan fue gestado por los nacionalistas) se conocerá el próximo 31 de marzo. En la tarde de ese miércoles se reunirá la comisión de seguimiento del plan para conocer la ordenación detallada en los principales puntos de la ciudad. Los portavoces de los partidos recibirán de los técnicos de Consultora Galega el resultado de mes y medio de trabajo tras la larga serie de reuniones de enero y la primera quincena de febrero. Ese día sabremos las alturas de plaza España y el número de torres, y lo mismo en Beiramar o en Samil, por señalar los tres lugares calientes de la ciudad donde el PP ha optado por moderar sus proyectos iniciales. 14 y 15 de abril. La siguiente cita son estos días, donde cada partido hará sus propuestas y decidirá si apoyan el proyecto final. En ambas jornadas se resolverá el consenso del plan general, cosa que todos desean, o si el 3 de mayo se envía a la Xunta como un proyecto respaldado por una parte, aunque sea mayoritaria, de la corporación. El conselleiro Alberto Núñez Feijoo y su departamento, Política Territorial, tienen entonces la palabra. En el plazo de tres meses deben enviar al Concello un informe vinculante sobre el documento. Tras ello la corporación deberá aprobarlo inicialmente y someterlo a información pública. Tanto si hay consenso como si no, pero sobre todo en este segundo caso, será un momento crucial. Los vigueses podrán presentar alegaciones y es seguro que las habrá por millares. La ronda perimetral por las parroquias, que cuenta con apoyo global político y contestación vecinal, se perfila como el otro punto de conflicto. Tras las alegaciones vendrá su estudio y la conformación del documento final. Si todo discurre bien el 2005 será el año en que entrará en vigor un complejo plan general de urbanismo cuya necesidad nadie pone en duda.