Cuentos Municipales
11 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.A IDEA ha sido de Como una moto , el edil responsable de Tráfico, ese que ha seguido el mal ejemplo de su antecesor, Fray Semáforo, al parar la campaña contra la doble fila y otras atrocidades. El caso es que con él se han apuntado inmediatamente O León dos Valos, el que más manda, que es el experimentado concejal de Urbanismo. Y también Manel Catedrales , responsable de Servicios Xerais, o sea Vías y Obras y otras muchas zarandajas. No podía faltar el polifacétio OT3, que aunque se da a conocer del gran público por su actividad en el ámbito de la Cultura, es también teórico responsable de Asuntos Sociais -ojito derecho de La Esperanza Rubia y justificación para todos sus besos a desheredados, ancianos y niños-, además de otro sinfín de competencias. Por aquello de que todo lo vigués les importa, los cuatro, con cargo a sus bolsillos, se han ido a ver la pasarela Gaudí, donde desfilaba Cristóbal Vidal, un modista vigués que estos días ha ocupado muchas portadas. El artista ha jugado a lo que juegan tantos y tantos hoy en la moda: a epatar, más que a vestir, y ha puesto en circulación un abrigo que parece una prenda del cuaternario. -Este abrigo es muy apto para concejales de otros tiempos, ya pasados de moda -afirma uno de los ediles desplazados a la ciudad condal. «O sea, concejales de los que no cobraban... que no son tan antiguos. En Vigo aún quedan vivos unos cuantos», piensa, sincerándose, otro de los ediles. Aunque no se atreve, por supuesto, a pensar en alto. El caso es que ojeando unas cosas y otras, los ediles se han llevado una sorpresa mayúscula. En Gaudí, la verdadera sensación no ha sido Cristóbal Vidal, sino Antonio Miró, que abrió el espectáculo insólito con unos chalecos hinchables. ¡Que se hinchan a pulmón! Y que supuestamente valen para adaptar la temperatura corporal en función de lo que pase en el exterior. Los cuatro se han entusiasmado como chiquillos que salen de casa por primera vez, y cada uno ha adquirido uno de los chalecos. Naturalmente, pagados de su bolsillo, que saben diferenciar perfectamente lo que son gastos públicos y privados. Los cuatro concejales sueñan, al llegar al hotel, con el uso que le van a dar al chaleco. -Yo sobrevolaré las zonas afectadas por el Plan General -dice ufano O León dos Valos, responsable del PGOM- y me haré uno con el pueblo, porque veré las grandes torres, los rascacielos proyectados, como quieren verlos la mayor parte de los vigueses: como si fueran viviendas unifamiliares de dos plantas. Manel Catedrales pretende usar la prenda para, bien hinchada, sobrevolar los puntos conflictivos donde las señoras con osteoporosis se pegan una castaña por la mañana y otra por la tarde. No por el estado de la señora, sino por el estado del pavimento. Ahora está preocupado por el control del vandalismo que pregona su jefa... como todos los que han llegado a la Alcaldía, aunque luego ninguno cumpliera. Como una Moto , que se ha comprado un bombín para hinchar el chaleco más cómodamente, sobrevolará, naturalmente, la doble fila. -¿Y yo qué hago con la prenda hinchable? -se pregunta OT3 . El conciliábulo edilicio le da la solución. Sobrevolando a los vecinos, viéndoles desde arriba los cerebros, determinará quiénes son gente de la cultura y quiénes de la cu ltureta . Y así decidirá los apoyos municipales. -¿Y a quién subvenciono? -pregunta-. ¿A los de la cultura o a los de la cultureta ?