Un gran artista al desnudo

| JULIO SINSAL |

VIGO

CRÍTICA MUSICAL

10 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

CON UNA expectación inusitada para un concierto de Música Contemporánea y Experimental se presentó el pasado lunes 9 en el Vademecwm de Vigo el artista inglés Matt Elliott. Esta era su segunda gira en España para tocar su aclamado disco The Mess We Made (Domino-Pias) y para la ocasión quiso cubrirse las espaldas de su anterior experiencia que lo llevó a actuar el pasado mes de noviembre al Tanned Tin. En esta oportunidad invitó al británico Many Fingers que además de ejercer como telonero le acompañó después en la instrumentación de su directo. Many Fingers, hasta entonces conocido por su participación en el grupo Movietone, realizó treinta minutos de Post-Rock minimalista, empujado poco más que por un sampler que el mismo cargaba con los sonidos de sus instrumentos y que acompañó en distintos momentos con sus Contrabajo, unas percusiones muy primarias y una clase de Lira de Mesa. Con poco más fue desarrollando los elementos en pequeñas secuencias que primero tocaba y posteriormente grababa para lanzarlas en loops . Fue desde luego una apuesta arriesgada por su concepto y consiguió llenar por si misma el escenario a pesar de su soledad. Instantes después se presento Matt Elliott, uno de los grandes talentos de las cada vez más frágil escena sajona. El artista que en los noventas firmó como Third Eye Foundation dos discos de la llamada «electrónica inteligente» ha regresado recientemente con un álbum maravilloso que fue el eje principal de su directo en Vigo. Como aconteciera con Many Fingers, el esquema de trabajo funcionaba con las mismas estructuras a base de loops pero en esta ocasión enriquecidas con la guitarra, teclado y la propia de voz de Elliott. Composiciones que han abandonado la frialdad de las notas digitales para zambullirse en una épica costumbrista: paisajes de una tristeza y melancolías extremas que podrían ser la banda sonora perfecta. Las casi 150 personas que asistieron al concierto se mostraron respetuosas con la intimidad de su Música a pesar de las limitaciones sonoras que conlleva trabajar ambientaciones tan complejas en un directo con dos músicos. Como en otras ocasiones, los participantes meditaron sobre qué hubiese ocurrido si Matt Elliott dispusiera de una orquesta en el escenario. Pero esa es una ilusión con la que posiblemente sólo soñaremos, aunque para cubrirnos de razón siempre podemos pensar que por unos minutos escuchamos al desnudo un artista que a pesar de su juventud ya es muy grande.