CONTRAPUNTO
07 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.SI OCURRIERA que los agentes municipales no ponen multas por falta de talonarios el escándalo sería sonado. Hemos llegado a un estadio de desarrollo en el que los problemas son de otro calibre, de más nivel. Esa es la apariencia, pero subyacen taras que la mayoría desconoce y eso permite que la vida siga como si nada ocurriera. Que un centro escolar tenga déficit de profesorado puede hasta entenderse: el personal es caro y no se dota de la noche a la mañana. Que en un conservatorio moderno, inaugurado meses atrás por el presidente de la Xunta y el conselleiro Celso Currás, no puedan hacerse fotocopias por falta de folios, como ocurría esta semana en el de A Florida, roza el sainete. Es más grave que en estos pocos meses se descubra que faltan cabinas de estudio, carencia de compleja solución, pero los folios son el síntoma, la fiebre, de una enfermedad quizás más profunda.