Aspiraciones del personal

La Voz

VIGO

Cuentos Municipales

17 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

, en su paseo por las dependencias municipales le han dicho que con el cambio, han surgido en el Concello varios comités autónomos, cada uno con una o dos reivindicaciones a plantear en nombre del personal. - Nosotros no pedimos nada especial -dice el representante de uno de esos comités, que le han presentado al antiguo vate y ahora obrero de Citroên-. Si en esta casa los políticos siempre han querido controlar a los trabajadores, identificarnos, saber cómo nos movemos, ¿por qué no vamos a pedir lo mismo de ellos, cuando estamos cargados de razón? Y es que este comité autónomo, acongojado con el frecuente cambio de concejales responsables de cada departamento, a lo único que aspira es a que los ediles llevan colgando una tarjeta con su foto, nombre y apellidos y concejalía que gobiernan, todo ello acompañado de las huellas dactilares del interfecto. - ¿Y eso de las huellas? -pregunta un tanto asombrado Martín Códax. - ¿No pretendían ellos, los concejales, que los funcionarios registráramos las huellas para controlarnos las entradas y salidas en el trabajo? Nosotros queremos, simplemente, saber si son ellos mismos con la máxima seguridad... Y que no se quejen, que estaríamos en nuestro derecho a exigirles que se identificaran con el ADN. Es que no se imagina usted lo que es cruzarse por un pasillo con un concejal y no saber si lo fue, lo sigue siendo o lo va a ser... En cuanto aprendes a distinguir a uno te lo cambian... Estas cosas no pasan con Arzalluz o Carod Rovira. Es que estamos en un país dependiente, ¿sabe? Martín Códax ni sabe ni entiende, pero lo cierto es que anda desnortado. A él, que es veterano, le viene a las mientes lo de «contra Franco vivíamos mejor». Pues igual le pasaba con El Principito Valiente, que le tenía tomada la medida... a La Esperanza Rubia, sin embargo, todavía no sabe por donde y cómo circula. A nuestro personaje le presentan a un directivo de otro comité autónomo de funcionarios, que tiene un solo objetivo: la aplicación de la Ley de Comercio a la cafetería Queta Hilton, de la Consistorial. - ¿Y eso? - se apresura a preguntar un miembro del citado comité, en cuanto se lo presentan. - Muy sencillo -dice él-. Queremos que la cafetería pueda abrir como las grandes superficies, o sea más o menos cuando quieran los concesionarios. Así tendremos más libertad de movimientos, ¿me entiende? Martín Códax cree entenderle cuando interpreta que lo que pretende el comité es que sus adeptos puedan escapar cuando se les antoje del puesto de trabajo, sustituyendo el ordenador por un chocolate con churros, a cualquier hora. El vate que cantaba al mar de Vigo, este Martín Códax que ahora vive como muchos vigueses gracias al ingenio del francés, es decir haciendo coches allá por Balaídos, está sorprendido de las cosas que reclama el personal municipal. Además, naturalmente, de la subida de emolumentos y otras mejoras que exige permanentemente El Justeciero Laboral , jefe del comité de empresa, con sus colaboradores. En el comité sí están contentos con el cambio de corporación. Aseguran que cuando estuvieron, años atrás, los del mismo partido, con El de la Cabeza en Estrasburgo como líder, se llevaron una sorpresa a la hora de negociar el convenio. - Fue increíble -comenta un sindicalista-. Cuando fuímos a pedir, nos ofrecieron más de lo que exigíamos.