ANTÍPODAS | O |
13 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.CUANDO ESCRIBO estas líneas no sé si habrá salido del Ayuntamiento la fumata blanca y tendremos alcaldesa. Todo indica que sí, pero como decía la canción de Blades, «la vida te da sorpresas». Nos sorprendió Miguel Barros con su tocata y fuga, cuando había dicho, tras la defenestración de Ventura, que había que mantener la dignidad política. Virtud frágil ésta, como la flor del azafrán. Y este símil zarzuelero me conduce a las más cómicas declaraciones que se han hecho sobre la crisis de Vigo: las del señor Beiras, que ha caído otra vez en la tentación paranoica de culpar a oscuras conspiraciones mediáticas, con el añadido en este caso de financieras y coruñesas, de un fracaso de su partido. Fracaso parcial, pero tremendo. Parcial porque el BNG quería echar a Ventura y lo consiguió. Tremendo, porque el cáliz del poder se aparta de sus labios en la mayor ciudad de Galicia. El Bloque quería el plato y las tajadas y se ha quedado sin nada. Dice Beiras que la retirada socialista de las poltronas es un «suicidio que arrastra a todos», incluidos a los vigueses. No vamos a tomarlo literalmente, pues pasaríamos del género chico al género tonto, pero como interpretación política tiene bemoles. Y muy tenebrosos. A mí no me convence ese rollo de que los electores quieren un gobierno de coalición. No mientras no presenten candidaturas conjuntas. De momento, cada uno vota al suyo y desea que gane. Y los partidos concurren con esa misma intención. Así que menos lobos. Y en el caso de los socialistas y los nacionalistas yo aún diría más, como Fernández: el horizonte de un posible pacto entre ellos no beneficia a los primeros. El PSOE cuando gana elecciones, es porque le vota eso que se llama gente de centro y que últimamente se ha abonado al PP, visto lo visto. Pero, oigan, allá ellos. closadafernandez@yahoo.es