EL PERISCOPIO | O |
08 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.LA DESPEDIDA de Ventura Pérez Mariño de la alcaldía de Vigo se está convirtiendo en un baño de masas y eso no está gustando en ciertos sectores. Algunos tachan su actitud de excesivamente populista y otros se defienden hablando de simple educación. Entre tanto, el BNG aprovecha y explica puerta a puerta, como en la campaña electoral, los verdaderos motivos de la ruptura. A a su juicio, claro, porque todo se sabe. Por cierto, que los nacionalistas ya sabían el día de la presentación de la moción de confianza que Miguel Barros se iba a desmarcar de Pérez Mariño. Al menos eso era lo que iban contando a quien les quería escuchar. El caso es que la jugada salió mal y ahora tendrán que seguir en la octava planta con los despachos raquíticos. Eso sí, en compañía de sus ex socios. Ya se sabe que mal de muchos... Preocupación Dicen que el grupo municipal del PP está preocupado por el listón que está dejando Mariño y la oposición constructiva que se avecina. Si el alcalde dejó desmarcados a propios y extraños durante su breve gobierno por la forma atípica de gobernar, ahora temen que siga ganando adeptos desde la oposición. También en el PSOE existe cierta incertidumbre ante las noticias de que a la reunión convocada para hoy por la gestora asistirá alguna que otra cara desaparecida en los últimos tiempos. Se trata de Carmela Silva, Gonzálo Caballero, Mariló Cabaleiro y José Manuel Rey, entre otros. ¿Será una nueva alianza entre ex principistas y principistas? Dicen que si son pocos igual no se atreven ni a hablar.