Santa alianza

CRISTINA LOSADA

VIGO

ANTÍPODAS | O |

08 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

UNO DE los entretenimientos que nos ha traído el sainete, drama o esperpento político del otoño vigués es observar cómo se van posicionando los medios de comunicación. Vaya por delante que los críticos no se pusieron de acuerdo sobre el género de la obra y dudaron entre tomarlo en serio o a chacota. Pero se ha ido imponiendo el tremendismo habitual, con el arraigado tópico de que la ciudad está paralizada porque no hay gobierno. Se ve que los que lo dicen no comparten el sabio dicho liberal de que el mejor gobierno es el que menos se nota. Pero, bromas aparte, todos los partidos comparten responsabilidad si se paralizaran proyectos importantes. Lo que me fascina es ver cómo medios que hace unos años se desgañitaban contra el BNG, ahora lo tratan con delicadeza enternecedora. Cierto que fácilmente se pasa de un extremo al otro en los sentimientos: del odio al amor, de la repulsión a la amistad. Hablo de sentimientos por suponer que la cosa se dirime en ese ámbito, pues racionalmente no se entienden esos vaivenes. Primero te machaco, luego te dejo vivir, ahora te acaricio con una manita, mientras con la otra aporreo a Ventura. Raro, raro. Y lo más raro es que medios proclives al Partido Popular le lancen puyas al alcalde por seguir hablando en español. Eso ya empezó antes de que se estrenara la comedia otoñal. Pero continúa. Con lo cual, se ha formado un frente común inverosímil, una pinza por la lengua, que une a los nacionalistas de la izquierda y a los de la derecha. Si lo de éstos es puro oportunismo, para atizarle a Ventura por cuantos lados mejor, o si responde a convicciones, no está muy claro. La consecuencia de esta santa alianza es que le están dejando al PSOE un espacio político: el del no nacionalismo. Que lo aproveche o no, es harina de otro costal.