El regidor invitó al PP y al Bloque a presentar una moción de censura y a plantear un gobierno alternativo
07 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.? La vía democrática para echar a Ventura Pérez Mariño es que el BNG y el PP se pongan de acuerdo y firmen una moción de censura. Así se lo advirtió ayer el alcalde a ambos grupos, a quienes invitó a ser consecuentes si de verdad creen que existe desgobierno en la ciudad. Los 17 ediles nacionalistas y populares pidieron su dimisión en el pleno. Inútilmente. Los socialistas convirtieron su negativa en una declaración de intenciones: Pérez Mariño anunció que vinculará los presupuestos a una moción de confianza y puso como ejemplos de su gestión la mejora del tráfico, la agilización del registro municipal y el aumento de licencias urbanísticas. El urbanismo, precisamente, generó un agrio debate entre María Xosé Porteiro y Xabier Toba. La primera dijo que los nacionalistas tendrán que explicar qué intereses tenían para votar con el PP al gerente, y el nacionalista contraatacó afirmando que él sí tiene datos de los posibles intereses ocultos del PSOE pero que se los calla. La portavoz popular, Corina Porro, planteó al alcalde que renunciase al cargo para intentar recomponer el pacto en dos semanas. Soto le dio un margen de confianza y no se sumó a la pinza Bloque-PP.