Música y ladrillos

ANÍBAL BARBÓN

VIGO

PERISCOPIO | O |

29 oct 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Entraron en el teatro Fraga como los tres mosqueteros. Todos para Ventura y Ventura para todos. Apretones de manos, abrazos y sonrisas de esas de ¡enseñando dientes, dientes, que es lo que más jode!, como diría la folclórica, y pisando fuerte para que se viera desde el poleiro hasta la platea lo que arma la cúpula dirigente y municipal del PSOE gallego. Pero la unión sólo era aparente, ya que un poco de mal rollo surgió a la hora de sentarse. Llegó el jefe de protocolo municipal y descolocó a Pérez Touriño , dejándolo al otro lado del pasillo separado de Pérez Mariño , Paco Vázquez y Sánchez Bugallo . La escena de la separación temporal dejó al jefe de los socialistas gallegos con una cara más adusta que si Quintana le hubiese superado en unas elecciones autonómicas, y mientras al otro lado, Vázquez y Bugallo con la cara roja de aguantar la risa explotaban en una carcajada, que si no estaba relacionada con el alejamiento protocolario de Touriño lo parecía. Los timidos gritos de ¡Ventura, alcalde, alcalde! (ya se sabe que los amantes de la música seria no son muy dados a los excesos) dieron paso a más de un ¡Viva Paco Vázquez! y a esas alturas a Pérez Touriño no lo amansaban ya ni los cantos de Kiri Te Kanawa . Por lo menos en el encuentro musico-político del Are More, que se sepa, no se habló de urbanismo, tema que si acaparó las conversaciones que en un restaurante de Canido unos cuantos empresarios llegados de más allá de los mares plantearon encima de la mesa a un destacado representante local. Y es que hay miedo, mucho miedo en algunos ambientes relacionados con el ladrillo. Preferían lo de antes, con las reglas conocidas y los recorridos sabidos de tanto andarlos y además cargados. Para que luego hablen de lobbys . Lo que había alrededor de la mesa del restaurante playero era una de auténticos lobos, en este caso del urbanismo, deseosos de hincar el diente a las parcelas que el futuro plan general dejará a punto de caramelo. Y ya se sabe, no hay como poner un caramelo delante de la puerta de algunos promotores.