Las desavenencias entre los dos socios se hicieron evidentes a los veinte días de gobierno El «caso Balaídos» generó la polémica más ardua, junto con las cuestiones urbanísticas
21 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.La sintonía entre BNG y PP no es ni mucho menos cosa de dos días. No había transcurrido ni un mes desde que Ventura Pérez Mariño se había hecho con el bastón de mando cuando el veto de sus socios nacionalistas y la negativa del PP le impidieron rebajarse el sueldo de forma oficial. La oposición de ambos grupos fue frontal y la postura inflexible. Ante tales circunstancias, el alcalde y otros cuatro concejales optaron por renunciar al 10% del sueldo. Mientras que, PP y BNG le acusaron de demagogo, Pérez Mariño alegó que se trataba, más que nada, de un gesto simbólico por cuestión de principios. «O PSOE plantexa un debate que non está na cidade; facer bandeira pública desto e un xesto cara á galería», declaró Lois Castrillo en su momento. Para Corina Porro, la decisión de los políticos socialistas demostraba un talante de prepotencia. Diez días después de la polémica anterior y cuarenta desde la toma de posesión del nuevo alcalde, el gobierno municipal volvió a estar en peligro. El motivo en esta ocasión fue el «caso Balaídos». Lois Castrillo acusó a Ventura Pérez Mariño de generar polémicas fuera de agenda y calificó de «carallada» la discusión sobre quién pagaba la reforma para jugar la competición organizada por la Uefa. Como el BNG, el PP también se mostró partidario de que el Concello pagara las obras. La adjudicación de la basura selectiva salió adelante con los votos de los socios de gobierno. Sin embargo, para llegar a ello fue necesario pasar por un duro debate y numerosas discrepancias. El nuevo Plan General y la subida de la tasa de basura para el próximo año figuran también entre los habituales puntos de desencuentro que han provocado enfrentamientos entre los grupos del PSOE y BNG.