OPINIÓN
11 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.MUCHAS HAN SIDO sido las informaciones publicadas en los últimos días sobre el aumento del tráfico registrado en el aeropuerto de Peinador. Un incremento que, de haber sido desarrollado el Plan Director del aeropuerto, habría podido ser mayor. La inexistencia, por ejemplo, de un sistema antiniebla de aterrizaje ha favorecido el tráfico de aeropuertos vecinos, como el de Santiago de Compostela, más desarrollado y claramente beneficiado por el desvío de vuelos con destino a Vigo. Hay quien se lamenta de este tipo de situaciones no sólo por el perjuicio que se ocasiona a los usuarios de Peinador sino también «porque se está beneficiando a la competencia». Y ese tipo de argumentos es un grave error. El perjuicio a los usuarios de Peinador es evidente. Y ello hace más acuciante si cabe el desarrollo de su Plan Director. Sin embargo, sería un total desacierto establecer en Vigo relaciones de competencia con el desarrollo de infraestructuras en otras partes de Galicia. Si algo necesita nuestra Comunidad Autónoma es el desarrollo coordinado de infraestructuras. Y la gestión ordenada de los tres aeropuertos gallegos -como, por cierto, el de sus puertos de interés general- debería ser un objetivo claro de todas las administraciones públicas. Acercando, eso sí, los servicios allá en donde existan necesidades, como corresponde a una política de desarrollo territorial equilibrada. Y es que hoy más que nunca esa ciudad de más de tres millones de habitantes llamada Galicia exige el desarrollo de infraestructuras y núcleos productivos diversificados y complementarios que nos permita ser mas competitivos globalmente. Y en ese sentido deberían dedicar algunos esfuerzos políticos para establecer un horizonte rayano en la utopía, en una tierra de localismos tan desaforados como la gallega.