Policía local y Subdelegación del Gobierno elaboran un mapa con todas las zonas conflictivas En lo que va de año se produjeron 4.153 delitos, un 13% menos que en el ejercicio anterior
20 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.«Será un plan lo más coordinado posible, la actuación policial se combinará con medidas de compensación que ayuden al desarrollo de las zonas más deprimidas». Así describe Xulio Calviño, concejal de Tráfico y Seguridad, el proyecto del plan global de seguridad del Concello de Vigo. Una vez analizadas las cifras de criminalidad en Vigo en la Junta Local de Seguridad del pasado viernes, el Concello decidió poner en marcha un plan global de seguridad que comenzará a esbozarse tras la clausura de la Feria Mundial de Pesca. La Comisión de Vía Urbana será el organismo que proponga las medidas contra la pequeña delincuencia, medidas que irán desde la actuación policial hasta el intento de atajar los problemas sociales que inducen al delito. Los próximos presupuestos tratarán, pues, de recoger un aumento de como mínimo 50 policías y una partida para poner en marcha planes sociales que maticen desigualdades económicas o de infraestructura en los barrios más castigados. «Puntos calientes» El mapa de los «puntos calientes» de delincuencia será una de las principales herramientas de trabajo de los policías. En el mapa se incluirán puntos concretos de Lavadores-Cabral, O Castro, O Calvario, Portela o la plaza Elíptica pero se insistirá en la descentralización de la vigilancia una vez constatado que los delitos se cometen por toda la ciudad y que es en esos «puntos calientes» donde se reúnen a posteriori los criminales. «Los delitos están repartidos por todo Vigo, otra cosa es que grupos de delincuentes se reúnan en puntos concretos como algunas salas de juego de la calle Portela o que en la Plaza E se encuentren pandillas de pequeños criminales» asegura Ricardo Méndez, responsable de prensa de la Policía Local. La novedad a este respecto es el aumento de la delincuencia rural, la policía incrementará sus rondas en Beade, Valladares y Coruxo porque, debido a la presión policial de la ciudad, los grupos de infractores se han desplazado a zonas menos urbanizadas para vender droga o esconderse con más facilidad. La fisonomía de Vigo complica la persecución del delito al tener un espacio rural muy amplio y disperso y un casco urbano muy concentrado.