La Mirilla La ciudad vuelve con traquilidad a la habitual rutina, una vez concluidas las vacaciones veraniegas para la mayoría de los mortales
01 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Septiembre se ha descrito tradicionalmente como una cuaresma profana a caballo del verano y el otoño. Un tiempo traumático en el que las personas que acabaron las vacaciones reflexionan sobre el sentido de la vida. Una balanza entre enfrentarse a la dura realidad o fantasear con el verano perdido. Pues ya estamos en septiembre. La ciudad vuelve a verse superpoblada de vehículos y los recién llegados viven sus últimos momentos veraniegos relatando a sus compañeros las aventuras vividas. Es tiempo del trauma posvacacional, que lo disfruten. También existe un pequeño grupo de privilegiados que viven el mes desde una perspectiva diferente. Son los rezagados en el sesteo vacacional. Afortunados que todavía disfrutarán del buen tiempo que auguran las predicciones meteorológicas para los próximos días. Los reconocerán, si no se desplazan, en que mantienen el dorado en la piel mientras el resto de los mortales empalidecen día a día. Que también lo disfruten aunque sabiendo que todo se acaba. Y que me dicen de los comercios de ropa. No les entristece un poco más cada vez que pasan por un escaparate y lo encuentran repleto de prendas de abrigo. ¿Intuyen ya el ocaso del reinado del calor? No se entristezcan, en los momentos más críticos recuerden aquel calor sofocante que maldijeron hace unas semanas. Además, en muchos mupis publicitarios ya han colocado al calvo de la suerte. El personaje que anuncia la lotería de Navidad. De ahí, a que los establecimientos comerciales de la ciudad cuelguen a Papa Noel no hay nada, y con él llegarán nuevamente las vacaciones. Tampoco los chavales se escapan a la cuaresma otoñal. En poquitos días, nuevamente a madrugar y colgarse sus pesadas mochilas camino del saber. Suerte que los niños son quienes mejor se toman esta situación y siempre valoran los aspectos más positivos de la vuelta al cole. Por encima de todo, recuerden que sólo pasarán once meses planeando sus próximas vacaciones.