Cristales rotos

CRISTINA LOSADA

VIGO

ANTÍPODAS | O |

30 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

EN LOS noventa, cuando en Nueva York campaba a sus anchas la delincuencia, se observó que si en un barrio unos gamberros rompían un cristal y éste no se reparaba ni tampoco se sancionaba a los autores del descalabro, todo el inmueble y después todo el barrio sería saqueado y ocupado por bandas que ya no se podrían controlar. Se publicó este análisis en un artículo titulado «Broken windows» (Cristales rotos). Por entonces, el alcalde neoyorquino decidió hacer frente al problema bajo el lema «tolerancia cero», que significaba que había que castigar las infracciones por mínimas que fueran, porque de aquellos polvos venían los lodos que luego no había forma de remover. A los cinco años, la criminalidad en Nueva York se reducía a la mitad. La misma filosofía se siguió en otras ciudades americanas. Hace unos días leía en un periódico británico -los españoles sólo suelen dar las malas noticias de EEUU- que la delincuencia en los USA había llegado a su cota más baja en treinta años. En Europa, donde es notorio que somos más listos, la delincuencia sube como la espuma. En Francia, tal subidón y descontrol fue uno de los motivos de que la izquierda perdiera las últimas elecciones. Viene esto a cuento del panorama que veo en nuestro Casco Vello desde hace varios años. Y no tanto por la delincuencia, que según las estadísticas no es mayor que en otros barrios, como por el destrozo. Una semana rompen las ventanas de tal edificio abandonado, otra, ya han entrado en él, a la siguiente se ven señales de fuego y así. Se rehabilitan algunos inmuebles, pero el aspecto general es deplorable. ¿Quiénes van a querer vivir en un barrio dejado de la mano del rompetechos de turno? Pocos. Aquí es herejía decir que podemos aprender algo de los americanos. Pues dicho queda. closadafernandez@yahoo.es