Expertos psiquiatras constatan un aumento de la violencia en verano

VIGO

La desinhibición y el consumo de alcohol incrementan la agresividad y los enfrentamientos En el último mes se han producido una docena de homicidios en la eurorregión

18 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Varios expertos psiquiatras consultados a uno y otro lado del Miño ponen de manifiesto el aumento de la violencia y la agresividad durante los meses de verano. En el último mes en el sur de Galicia y en el norte de Portugal se han producido una docena de homicidios. El especialista en psiquiatría vigués, doctor Piñeiro Sampedro, señala que «el calor influye en la agresividad» y el psiquiatra forense Fernando Almeida, autor de un estudio sobre los crímenes en el norte luso, indica que con el calor «las personas salen más a la calle, interactúan más y beben más». El calor es desinhibitorio. Provoca más interacción social y la prolonga. En verano la gente se mueve más, hay más encuentros, llegan turistas, inmigrantes...A eso se añade la líbido. «El calor incita un mayor deseo sexual y la desinhibición de pulsiones y se acentúa el carácter erótico del ser humano», indica Almeida. Las personas se sienten más libres, disponibles y predispuestas. La forma de vestir impulsa también el deseo sexual y, en muchas ocasiones, desata los celos y la violencia. Es lo que ocurrió en el reciente crimen de Castrelos. La disputa por una chica, Aurora de las Mercedes, precipitó el asesinato de Laureano Cabral a manos de Ramón Ruade. Según testigos, Ruade se limpió la sangre de su víctima tras inferirle siete puñaladas y le dijo a Aurora: «ahí tienes la sangre de tu novio». Alcohol y homicidios Junto al aumento de los impulsos está el ingrediente alcohólico. En verano se sale y se bebe más. El cóctel es explosivo. Un estudio del doctor Pedro Moreno asegura que que entre el 64% y el 70% de los homicidios están relacionados con el alcohol; en el caso de los apuñalamientos la cifra se eleva al 75%; en las peleas callejeras está presente en el 70% de los casos y en el 55% de los conflictos del hogar aparece la bebida. El alcohol altera la capacidad de discernimiento de lo que está bien y de lo que está mal. Además, el que ha bebido no le da importancia a las alteraciones que sufre. También se altera el control de las emociones y ésto lleva a veces a la violencia. En las funciones emocionales se dan otro tipo de cambios: se altera la autoestima, aparecen ideas suicidas, impulsos autodestructivos y depresión; se cometen imprudencias por disminución del sentido de la responsabilidad y se trastorna más o menos la personalidad. Si a los factores anteriores añadimos el estrés y la agresividad causados por el tráfico, los bares y de la gente en la calle, tenemos el dibujo completo del incremento de la violencia en el estío.