CONTRAPUNTO
04 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.DICEN QUE son rumanos pero podrían ser de aquí porque la condición de ladrón no tiene nacionalidad. Pedigrí aparte, el caso es que en este caluroso verano muchos ojos observan nuestros movimientos. Desvalijadores de viviendas acechando como cornejas en un trigal, a la espera de nuestra ausencia para violar nuestras moradas. Podrá resultar cursi esta expresión pero sólo si no le afecta a uno directamente. Si este es el caso, el asunto adquiere tintes dramáticos debido al miedo. ¿Y si hubiera estado en casa?, se preguntan las víctimas. La policía sabe de sus andanzas pero hay que esperar la ocasión para detenerles. Mientras tanto, al que le toque la temible visita, tan sólo le queda el recurso de acudir al seguro para restablecer los bienes materiales. La sensación de impotencia, de sentirse violado y de convivir con el temor nadie podrá curarla. Son tiempos difíciles.