Cuentos Municipales
26 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h., concejal responsable de Tráfico y de Educación, está más que satisfecho del trabajo en su primera área. Ya ha anunciado que allá por octubre dará unas cuantas sorpresas. ¡Incluso le han felicitado varias universidades de Europa y Estados Unidos, por las fórmulas que va a aplicar! ha conseguido soluciones espectaculares en diversas materias: eliminación de la doble fila, atracción de clientes hacia los estacionamientos de concesión, creación de aparcamientos disuasorios en las afueras de la ciudad, incremento de viajeros en el transporte público... Fray Semáforo es hombre meticuloso, que se exige siempre más. Aún a pesar del éxito que todos los técnicos le garantizan, ha querido contar con varios trabajos más. -¿Y si acertamos en lo importante y nos equivocamos en lo menudo? -se pregunta Fray Semáforo -. Voy a encargar otros tres estudios, para tener absolutamente todas las garantías. Uno, sobre las personas que pueden influir para que una sanción de tráfico no siga su curso normal, y termine por no cobrarse. Otro, sobre la aceptación que tiene mi proyecto de crear nuevamente el cuerpo de serenos. Y un tercer estudio relativo a los aspectos psicológicos de la conducción en Vigo... porque algo me podrán decir también en este punto. Fray Semáforo encarga los estudios de inmediato y se da un paseo. Mira a los peatones como patitos feos a los que todos quieren agredir. «He dicho que me gustaría ser conocido como el concejal del peatón y lo conseguiré», piensa para así. Al tiempo que medita observa en el cruce de García Barbón, al lado de la esquina de los bancos, cómo un anciano de 82 años, operado de próstata, con trasplante de corazón y no sé cuántos problemas más, incluída una diarrea mediterránea, cruza a toda velocidad por el paso de peatones con el disco en rojo. Eso sí, al cruzar canta La Internacional con acento gallego. A los pocos días, el concejal recibe los estudios. -¡Dios! Sólo entre funcionarios y adheridos hay 362 que podrían tener acceso al circuíto de las multas. Más le preocupa la implantación de la figura del sereno. El estudio le dice que al menos 9 concejales, un tercio de la corporación, estarían dispuestos a optar a una plaza, supone que para tener justificación para faltar de casa por la noche. El último estudio es concluyente. Los conductores tristes, los que guían como si estuvieran siempre malhumorados, entorpecen la circulación. Habría que sancionarles. Fray Semáforo da las instrucciones para que se denuncie a todo vigués con cara de antipático que tome un volante. A los cuatro días, Fray Semáforo acude por la Jefatura de la Policía Local y empieza la revisión de papeles. -¡Hay que fastidiarse, menuda puntería! Sólo se os ocurre inaugurar la serie de multas a conductores tristes con El Principito Valiente. ¡Pero vosotros sabéis, acaso, a quién estáis multando!