Reportaje | Rotulación del callejero vigués En Vigo conviven diferentes modelos de placas que dan nombre a las calles y que van desde el modelo de lujo de García Barbón, al rojizo latón de la época Soto
21 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.En Vigo hay calles de primera división, segunda e incluso de regional preferente, por utilizar un símil futbolístico. La afirmación no se basa en la calidad de las aceras, que ya sería importante. Tampoco se relaciona con el servicio que Vitrasa dispensa al vial en cuestión. Se refiere a la calidad material de las placas que indican el nombre de las calles. Los innumerables cambios que han experimentado los nombre de algunas calles y los variados modelos empleados por las diferentes corporaciones a lo largo de las últimas décadas, dejan un panorama rotulero de los más variado. Entre las «chapas» de primera categoría se encuentran las que presiden las calles García Barbón, Sanjurjo Badía o López Mora, que aún conserva su carácter polícromo. Las tres referidas rotulaciones son auténticas obras de arte en relieve. Estos tres ejemplos son vestigios del pasado, pero recientemente se han inaugurado dos placas de lujo, no relacionadas con la calidad del personaje que se quiere recordar, sino para no menoscabar el contexto en donde están situadas. Es el caso de las placas de las calle Londres y Ronda de don Bosco situadas en las paredes del Museo de Arte Contemporáneo. Mármol Bajemos una categoría. Sigamos buscando placas de buena calidad pero ya no tanto. Entonces debemos fijarnos en aquellas calles que no fueron cambiadas de nombre tras el triunfo de la democracia. Son calles de nombres inocuos para las libertades y que fueron instaladas por una corporación predemocrática. Es el caso de las placas de mármol que todavía se pueden ver en algunos puntos de la ciudad. Se pueden encontrar en las calles Bolivia, Paraguay, Numancia o Pizarro, y su gran problema es el deterioro que han sufrido con el paso del tiempo. Existe otro tipo de placa especialmente bella, por emplear el alicatado, en tonos azul Portugal, en su composición. Son lápidas estas que se sitúan en algunas calles del Casco Vello y que lucen nombres tan hermosos como calle Misericordia o Sombrereros. En la última legislatura, el Concello vigués apostó por el galaico granito para inmortalizar el callejero. El modelo es digno, con las letras en resalte, para portar nombres ilustres como José Bar Bóo o Darío Álvarez Blázquez. Un peldaño por debajo del eterno mármol y el resistente granito porriñés se encuentra el vil metal. El latón blanquecino o rojizo, que denomina a algunas calles, nos aproxima a los tiempos municipales más cercanos. Cuando Manuel Soto era alcalde quiso dejar un toque internacional en las calles de la ciudad, al estilo de algunas urbes británicas. No tuvo mejor idea que colocar placas estrechas y de color rojo, que provocaron la polémica de muchos ciudadanos. Lo bueno que tiene este tipo de rotulación es que no pasa desapercibida pero canta bastante en los edificios de mayor abolengo de la ciudad. Testigos de aquella época aún cuelga en calles, como la Travesía de Vigo. Es curioso, pero este tipo de placas, es heterogeneo y no todas son iguales. Más tarde, llegaron las placas de latón blanco, más discreto y más contextualizadas con la enorme presencia del granito que tiene esta ciudad. Son las más numerosas en la actualidad. Aquí vivió Pero el ciudadano está acostumbrado a encontrase con otro tipo de rotulación en su deambular por el callejero. Es el caso de las placas conmemorativas. Metopas que recuerdan el nacimiento o estancia de un personaje en una determinada casa de la ciudad. Casos recientes de este tipo de rotulación son las placas dedicadas al periodista Cuco Cerecedo, en la calle del Progreso, o a la médica Olimpia Valencia en la calle del Príncipe. Más antiguas son las que recuerdan el paso por Vigo de Camilo José Cela, en la calle Policarpo Sanz, o la destinada a recordar la estancia del escritor ferrolano Torrente Ballester en la calle Urzaiz.