Un mal ejemplo

| CARLOS PUNZÓN |

VIGO

CONTRAPUNTO

04 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

VIGO se juega en un pacto cuatro años de gobierno o desgobierno. El hotel Lisboa (¡otra vez los bastidores de una habitación de pago cocinan otro mandato municipal!) será escenario de un encuentro histórico. Ninguna de las dos formaciones sentadas a la mesa olvidarán que la estrategia negociadora no puede ceñirse a Vigo. Es obvio que el escenario del acuerdo se extiende por toda Galicia. Socialistas y nacionalistas pretendían utilizar a esta ciudad en 1999 como emblema del necesario entendimiento de la izquierda gallega. El fracaso provocó estrépito y sólo el «mirar hacia otro lado» que Castrillo practica como nadie evitó un escándalo mayor. Ahora las cosas deben ser diferentes. Si el Bloque pretende repetir las zancadillas volverá a equivocarse, como hizo al consentirlas con un silencio que rayó el miedo. Y si el PSOE las aceptara, perdería una oportunidad de oro para demostrar su capacidad de gestión. O el futuro pacto pone a Vigo a funcionar, o el escaparate gallego del entendimiento seguirá siendo sólo eso: un mal ejemplo.