CONTRAPUNTO
02 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.AL CENTRO-DERECHA de esta ciudad le quedan otros cuatro años de travesía del desierto. Tal vez sea el momento de que las familias que lo conforman marquen de una vez un rumbo único, al igual que ha hecho el empresariado vigués, que nunca estuvo tan volcado en los asuntos locales. Es cierto que el Prestige y la guerra han podido perjudicar notablemente las aspiraciones de la candidata más votada en Vigo, pero es igualmente cierto que partido y grupo municipal deben funcionar más cohesionados entre ellos y las instituciones que representan en la ciudad. La unidad de criterios y proyectos es la única forma en la que será posible influir ante las administraciones gobernadas por su propio color político. Sólo así esta ciudad podrá obtener el peso que le corresponde y optar con garantías a presidir y participar en instituciones claves para el futuro local. Nos queda un conselleiro. El único. Y Vigo se merece hace mucho tiempo mayor representatividad en Gobierno, Xunta y Diputación.