CONTRAPUNTO
31 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.VIGO se apaga. Mejor dicho, se presagia el gran apagón. No hay luz suficiente para abastecer a la ciudad y, en cualquier jornada de fuerte demanda, volverán los días de oscuridad. Fenosa, el Ayuntamiento y Red Eléctrica de España no han hecho los deberes y el consumo ha crecido más rápido que los cables y las subestaciones. Ya hay problemas. En la última encuesta de coyuntura empresarial, que elabora cada cuatrimestre la Confederación de Empresarios de Pontevedra, los cortes de luz son uno de los asuntos que más preocupan a las industrias de Vigo, Mos, O Porriño, Cangas y Gondomar. Es un mal terrible. La ciudad siempre está creciendo más rápido que la ropa que le compran, sea esta la electricidad, la autovía de salida, el cable de Internet o los juzgados de Instrucción. Todo es escaso y, ciertamente, no se resuelve hasta que la faja aprieta tanto que la gente empieza a chillar. La luz es uno de esos ejemplos de los que no se hablará hasta que se fundan los plomos.