Rejas contra las drogas

VIGO

GUSTAVO RIVAS

Los soportales del centro de salud de Pintor Colmeiro se enrejaron este fin de semana para evitar que bajo ellos se cobijen los drogodependientes que reciben tratamiento

12 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

«Los drogodependientes no somos animales», decía mosqueado uno de ellos ayer. Y es que los usuarios de la Unidad de Drogodependencias, Cedro, se llevaron una sorpresa tremenda cuando se encontraron enrejados los soportales del centro de salud de Pintor Colmeiro, que lindan con Cedro y en los que habitualmente se cobijan. La obra se efectuó durante el fin de semana, aprovechando que la Unidad de Drogodependencias tiene sus puertas cerradas. La medida ha causado un profundo malestar entre los propios usuarios, que ven cómo son desalojados de un lugar a otro, sin que se afronte realmente su problema de integración social. La inquietud ha aumentado también entre los vecinos del entorno al observar que la prometida descentralización se ha limitado a más o menos vigilancia, suplida ahora por rejas para evitar molestias al centro de salud. Entienden que esta forma de proceder acabará enrejando toda la ciudad para impedir el asentamiento de los drogodependientes. Ponen como ejemplo la situación actual. Lo único que ha provocado es el traslado de los usuarios de Cedro a los bajos de un edificio situado justo enfrente. Retan al Concello y a la Xunta a solucionarlo de una vez. Ambas instituciones eludieron ayer pronunciarse sobre la situación actual de Cedro. Los ciudadanos recuerdan aquella promesa del alcalde a los vecinos, efectuada en un pleno celebrado el 24 de junio del 2002. Entonces aseguró que a finales de ese año estarían descentralizados un tercio de los pacientes. El descontento ha llegado hasta los trabajadores de Cedro pertenecientes a Cruz Roja. Ayer se manifestaron en la puerta del centro para pedir estabilidad laboral y equiparación salarial con los trabajadores del Concello. Éstos expresaron ayer su apoyo a los compañeros como lo hicieron hace un año en una carta dirigida al Concello y a Cruz Roja en la que pedían mejoras en el convenio del 2003. De momento, usuarios, vecinos y trabajadores siguen esperando una solución.