O Morrazo no sabe qué hacer con la planta de compostaje

J. Santos CANGAS

VIGO

Sogama quiere toda la basura y no los rechazos de la Mancomunidade Los alcaldes aceptan entregar la empacadora anexa al actual complejo medioambiental

12 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

La planta de basuras de O Morrazo, una instalación que costó más de tres millones y medio de euros, está construida desde hace meses, pero cerrada sin haber entrado nunca en funcionamiento. La Mancomunidade do Morrazo no sabe qué hacer con ella mientras Sogama persista en su negativa a hacerse cargo sólo de la parte de la basura que no se puede reciclar, algunos tipos de plásticos, fundamentalmente. Dicha sociedad quiere que se le envíe la totalidad de la basura, con excepción de aquello que la normativa europea obliga a reciclar. En cuanto a la empacadora anexa al complejo y financiada con fondos del organismo supramunicipal, se pondrá a disposición de Sogama. Será este organismo el que la gestione. El único cambio respecto a la situación actual será que en vez de tener que llevar la basura a Ribadumia para remitirla desde allí, una vez compactada, a Cerceda, se enviará directamente desde A Portela. El llamado complejo medioambiental, construido con fondos europeos, consta de una planta de compostaje y de una empacadora. El proyecto de residuos de O Morrazo partía de la idea de convertir la fracción orgánica de la basura (aproximadamente la mitad de los residuos domésticos) en compost; reciclar vidrio, papel, metales y envases y, lo que no se pudiese reciclar o reutilizar, compactarlo y enviarlo a Sogama para ser incinerado en Cerceda. En la actualidad, sin embargo, la totalidad de la basura, salvo parte del papel y el vidrio, se entrega a Sogama en la planta de Ribadumia, pagando el canon establecido por tonelada y compensando a la adjudicataria del servicio por el transporte. La construcción de la planta, adjudicada hace exactamente cuatro años, sufrió sucesivos retrasos desde el momento en que los nuevos gobiernos de Cangas, Moaña y Bueu decidieron paralizar la contratación para cambiar la ubicación prevista e incorporar la polémica empacadora. Cuatro años después, la planta está construida, pero no entró todavía en servicio.