El Ministerio que dirige Álvarez Cascos ha pasado en sólo dos años de tener un proyecto para la construcción de un túnel en las curvas de Tameiga y el ensanche de otros punto negro en O Cerquido (un diseño por el que apostó su predecesor en el cargo, Árias Salgado, para acabar con los accidentes de la autovía), a rechazar este proyecto, la construcción de una carretera alternativa y el túnel sugerido desde la plataforma ciudadana que lucha por el arreglo de la vía. Cascos, por boca de su responsable en la delegación territorial, se limitó a subrayar que las aportaciones hasta su llegada fueron «soluciones a medias» y apostó por meditar un arreglo «definitivo». A la espera de que el equipo técnico del ministerio se lo siga pensando, lo único palpable ha sido el reasfaltado del tramo más conflictivo (entre Vigo y Mos) con una inversión inferior a los dos millones de euros.