El gobierno vigués impuso ayer en el consejo de administración la adjudicación a la empresa Ferroser de la gestión de las tres piscinas municipales (As Travesas, Lavadores y Teis) y de los gimnasios del Carmen y O Berbés. El acuerdo adoptado impone la fecha de pasado mañana, dos de mayo, para el inicio de la actividad de la nueva empresa y por tanto del cese de Gimnasios Pazos, que se ha encargado de este cometido en los últimos ejercicios. Pazos, sin embargo, continuará hasta mediados del noviembre con la piscina de Teis conforme al contrato suscrito en su día. De no producirse alguna novedad el gobierno municipal habrá resuelto así una crisis que tiene su origen en el apoyo del comité de empresa a la continuidad de Gimnasios Pazos, cuya actuación trajo de cabeza al concejal de Deportes, el nacionalista Santiago Domínguez Olveira. De hecho, Gimnasios Pazos participó en el concurso convocado hace unos meses y quedó en segundo lugar después de Serviocio/Sidecu pero por delante de Ferroser. Desde el inicio del proceso la presión del comité, apoyado por el sindicato UGT, colocó a Olveira en una difícil tesitura. En distintas ocasiones el exterior de los recintos deportivos apareció plagado de pintadas ofensivas para este concejal y para su compañero del BNG Xabier Toba. El comité convocó concentraciones e incluso un grupo de trabajadores presenció en las oficinas municipales la apertura de las ofertas. Marcha atrás La decisión de adjudicar a Servicio este contrato no apaciguó a los trabajadores ni tampoco a UGT, que ha convocado varias ruedas de prensa para informar de las supuestas irregularidades que se han producido durante el proceso. Las presiones sobre estas sociedad incluyeron pintadas en las inmediaciones de viviendas de sus directivos en la ciudad de A Coruña. Pese al acuerdo, Serviocio decidió no hacerse cargo de la gestión de las instalaciones y evitó formalizar el compromiso incumpliendo su obligación de presentar un aval económico en el Concello. Previamente se había producido un hecho de la máxima gravedad como fue el vaciado de las tres piscinas mientras los trabajadores llevaban a cabo una asamblea. El gobierno municipal responsabilizó de lo ocurrido a Gimnasios Pazos y abrió un expediente para depurar responsabilidades. Una de las consecuencias fue que tras la retirada de Serviocio el Concello decidió pedir ofertas a cuatro empresas para buscar una solución directa al margen de los concursos. Buena prueba de que la situación no estaba normalizada es que de las cuatro convocadas sólo dos (Ferroser y Gaia) accedieron a presentar su propuesta. Debido a este cúmulo de incidencias se ha llegado a una solución que supone encargar la gestión a la empresa que quedó en tercer lugar de las tres que inicialmente competían. Las tres piscinas municipales cuentan con 120 empleados y pero prevén nuevas aperturas en los próximos años.