La corrupción arrasa cinco ministros

La Voz

VIGO

Todo comenzó con la dimisión de Isaltino Morais, ministro de las Ciudades y el Medio Ambiente, salpicado por unas cuentas sospechosas en Suiza. Su salida del Gobierno provocó la dimisión instantánea del responsable de Obras Públicas, Valente de Oliveira, que alegó «motivos personales y de salud» para justificar una destitución cantada desde hace unos meses: sus complicadas relaciones con otros miembros del Ejecutivo y algunos errores políticos le tenían en el alambre desde el verano.Y puesto a cortar cabezas, el primer ministro luso, José Manuel Durao Barroso, se lanzó a una depuración al estilo cuaderno azul instaurado por Aznar: en el Ministerio de Finanzas, el secretario de Estado del Tesoro se enfrentó a una dimisión forzada; después la secretaria de Estado adjunta al Ministro de Economía seguía el mismo camino, acompañada por los responsables de Turismo, de Ciencia y Enseñanza Superior, de Vivienda, de Obras Públicas, de Ambiente, de Ordenamiento del Territorio y de Administraciones locales. Todo de golpe y porrazo: cinco ministerios remodelados en una limpieza que afectó finalmente a diez altos cargos políticos. Los "ajustes", en palabras de Durao Barroso, pretenden acabar con las fuertes discrepancias internas en algunos ministerios, inyectando sangre nueva a un Gobierno que esta semana cumplió un año de vida.