Vigo da la hora en A Coruña

Juan Gómez-Aller VIGO

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Pagán sincroniza con Alemania la maquinaria ubicada en la sede coruñesa de Correos

05 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?os habitantes de A Coruña podrán hacer gala de una puntualidad similar a la míticamente caracteriza a los británicos gracias a la tecnología y precisión de una empresa viguesa. Relojería Industrial Pagán, presente en Vigo nada más y nada menos que desde 1920, ha puesto todo su conocimiento y habilidad en la construcción de un reloj para la sede central de Correos en la capital herculina que, ahí es nada, sólo tendrá que ser ajustada cada cien años y en apenas tres segundos, ese es el margen de error del carillón. Revisado cada tres minutos La extraordinaria precisión se debe a su radiosincronización con un reloj de cesio situado en el Instituto Federal Físico Meteorológico de Brunswick, desde el que se comprobará por onda larga la exactitud del carillón coruñés tres veces por minuto. «Queremos que sea una referencia horaria para toda la ciudad», asegura Fulgencio Pagán, el dueño de la empresa relojera viguesa responsable del proyecto, hecho realidad ya en las cuatro caras de la torre del edificio de Correos desde el pasado miércoles. Una moderna maquinaria, procedente en su mayor parte de Bélgica, lidera dicho inmueble con una gran numeración romana y una esfera circular. Pero además, estéticamente el reloj presenta la novedad de no contar las agujas del aparato protección alguna, por estar preparadas para aguantar sin oscilaciones relevantes vientos de hasta 140 kilómetros por hora. Iluminación nocturna Las esferas del nuevo aparato son de metacrilato traslúcido, lo que permitirá que de noche se ilumine desde dentro con luces especiales que le otorgarán un color similar al marmol blanco. Cuatro cercos metálicos enmarcarán cada una de las esferas del reloj, visible desde los cuatro puntos cardinales, lo que le convierte en candidato a ser uno de los nuevos referentes de A Coruña, al estilo de la Puerta del Sol madrileña. El amor de los Pagán a la relojería a posibilitado la conservación del antiguo reloj de la sede herculina de Correos. «No se le tocará ni un tornillo», señala Fulgencio Pagán, después de que los responsables del inmueble decidiesen no restaurarlo pero si exponerlo como un elemento de la historia local.