Escalera hacia la tolerancia

VIGO

OPINIÓN | O |

04 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

QUÉ BIEN canto en esperanto, decía irónicamente el bueno de Josele, no sé si, pensando en lo difícil que se ha vuelto expresarse hoy en día. Lo cierto es que, mientras la publicidad nos abrasa con las bondades de los nuevos sistemas móviles de comunicación, cada vez nos sentimos menos interesados en comprendernos. El problema no es tanto oír como escuchar, y en segundo lugar, comprender. Y finalmente, tolerar. Pero, esta escalera se rompe por la base, al no existir ejemplos públicos que contagien comportamientos civilizados. Los malos ejemplos abundan en estos tiempos difíciles para la libertad, y es fácil comprobar cómo se denigra públicamente a quien disiente, al que simplemente mantiene una opinión diferente a la del jefe, cada vez más supremo. Es una política que seguirá generando intolerancia, ya que la escalera seguirá un camino inverso al anteriormente propuesto. Es el famoso «y tú, más», que tanto desesperante aburrimiento está provocando desde hace varios años.El camino requiere un giro. Un camino hacia la reflexión pausada. «É tempo de guerra, é necesario reflexionar», decía un buen amigo. Y no le falta razón. El ardor guerrero que les ha entrado a los amos del planeta no debería tener eco en la vida civil y, si hay profesionales de la política que se empeñan en importarlo, ahí están las urnas para frenarlos. Ese será un buen momento para reflexionar. Para recordar los malos modos, algo más importante que las buenas o malas gestiones. El necesario giro, no me refiero a la ideología política sino a las formas, requiere buenos ejemplos que ayuden a afrontar la escalera por la dirección de la cordura y de la tolerancia.