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27 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.LA ROTURA de los tanques del petrolero Prestige y su posterior hundimiento, cuyas responsabilidades determinarán los jueces, multiplicaron las oleadas de fuel y sus nefastos efectos sobre Galicia gracias a: 1). La ficción de un Plan Estatal de Emergencia, pese a los graves incidentes marítimos ya sufridos en Galicia.2). El errático rumbo del barco durante seis días, soltando al mar decenas de miles de toneladas de fuel.3). Los mensajes emanados de los gobiernos español y gallego, haciendo creer que se trataba de un vertido de poca importancia, poniendo en peligro la salud de miles de personas en contacto con los hidrocarburos. 4). La insolvencia de las iniciativas públicas para atajar o combatir la marea negra, sólo compensada por planes operativos populares con medios artesanales inventados por ellos mismos o sus propias manos.5). La tardanza en utilizar barreras y barcos succionadores en alta mar, rechazando ofrecimientos de ayuda al comienzo de la crisis.6). La demora en utilizar masivamente el ejército en misión pacífica. 7). La impotencia de ambas administraciones para montar un plan logístico de provisión y reemplazo de útiles necesarios para la limpieza efectiva de la costa afectada y el desalojo del fuel extraído. 8). La incapacidad para gestionar y amparar la generosa ayuda de voluntarios y dar cobertura a sus necesidades y riesgos. josemveiga@terra.es