Roberto González realiza una campaña de denuncia sobre el caso de cinco cubanos condenados por espionaje en EE.UU.
24 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.En septiembre de 1998, cinco cubanos fueron detenidos en Miami acusados de conspirar contra EE.UU. y realizar espionaje. Tras un largo proceso, un jurado popular, compuesto por miembros de la comunidad cubana de Miami, les declaró culpables y les fueron impuestas unas penas que oscilan entre la cadena perpetua y los quince años de cárcel. Roberto González, abogado cubano y hermano de uno de los condenados, está estos días en España para denunciar algunos detalles de este proceso que considera injusto y buscar apoyos, sobre todo de asociaciones de abogados. -¿Qué actividades realizaban estas cinco personas? -Estaban en Miami, «monitorizando» las actividades de las asociaciones de cubanos exiliados, e informaban al gobierno de Cuba sobre los planes de acciones terroristas contra Cuba. -¿Realizaban espionaje? -Ellos los presentan como cinco espías porque la documentación la envían mediante códigos secretos, eso es cierto. Pero la información que transmiten es pública, no concierne a la seguridad nacional de los EE.UU., por lo tanto no hay espionaje. Legalmente no es espionaje porque ellos no facilitaron información del sistema de seguridad nacional sin embargo, el jurado los sancionó como espías a pesar de que tres generales norteamericanos confirmaron que toda la información era pública. -Hábleme de las asociaciones que vigilaban en Miami. -Cuando cayó el mundo socialista, Cuba sufrió una crisis. Es el momento en el que estas asociaciones vuelven a atacar y se producen explosiones en hoteles cubanos. Eligen los hoteles porque el turismo es la baza de la recuperación económica de Cuba. El atentado más serio se produjo en 1997 cuando una bomba, puesta en el hall del hotel Tropicana, causó la muerte a un turista italiano. -¿Esas circunstancias salieron en el juicio? -En la sentencia de uno de ellos, la propia jueza reconoce que los actos terroristas son actos nefastos e ilícitos, y después dice que los actos terroristas de otros no justifican la conducta impropia del acusado. Ella reconoce que el hombre está contra el terrorismo pero lo hace de manera informal. Él no se registra ante las autoridades norteamericanas para decir que lo está haciendo. La imposibilidad de registrarse radica en que las autoridades norteamericanas apoyan a esos grupos, por lo que no le puedes decir a las autoridades que vas a infiltrarte en los grupos terroristas de Miami porque, al menos, son tolerados por el gobierno norteamericano. -¿Qué busca en España? -Primero, que la gente conozca que hay cinco hombres presos por combatir el terrorismo y por evitar un conflicto entre dos estados. Después, en el ámbito del derecho, y sobre todo en España que existe una gran tradición de derecho reconocida internacional y una doctrina que reconoce el daño menor de los hechos, buscamos apoyos en los sectores jurídicos para que nos ayuden a trabajar el proceso de apelación, que comenzará el 7 de abril en la corte de Atlanta.En este marco, Roberto González se entrevistó ayer con miembros de la asociación Justicia y Sociedad, y hoy estará en la Universidad de Santiago de Compostela.