Se estrella borracho en el túnel de Beiramar, tras arrojar a su acompañante en marcha, y luego se queda dormido sobre el volante, agrede a la policía y al personal sanitario
12 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.A veces la realidad supera a la ficción. Un vecino de Salceda de Caselas de 37 años, que responde a las iniciales J.T., protagonizó a última hora de la noche del miércoles una increíble historia, al volante de un todo terreno, digna del mejor guionista de películas de acción. Eran las 23.30 horas cuando la central del 092 recibió aviso de un accidente en el interior del túnel de Beiramar. Una patrulla encontró, cerca de la salida de Cánovas del Castillo, un Tata Telco Sport empotrado contra la mediana. El conductor aún yacía sobre el volante. Cuando los agentes se introdujeron el coche, con la intención de auxiliar al supuesto herido, comprobaron que no tenía ni un rasguño. Sólo dormía profundamente envuelto en un penetrante olor a alcohol. Mientras los policías intentaban despertarlo, varios testigos les informaron que, antes de entrar en el túnel dando bandazos y rozando una y otra vez contra la mediana y la pared, el todo terreno había chocado contra un Audi estacionado poco antes de la entrada. Todos los esfuerzos para intentar hacer volver en sí al temerario automovilista resultaban inútiles. Ni los gritos ni los zarandeos surtían efecto. La policía terminó por desistir y llamó a una ambulancia del 06. Pretendían que se llevaran al conductor, para poder retirar de una vez el coche con la grúa y reabrir el túnel. Súbito ataque de furia Cuando estaba ya en la camilla, tras ser extraído en volandas, despertó súbitamente. Presa de un inesperado ataque de furia, la emprendió a puñetazos con el personal sanitario y con uno de los agentes que intentó reducirlo. Mientras los agredidos se levantaban del suelo e intentaban reponerse del susto, el temible conductor echaba a correr por el túnel. Tras una breve persecución fue alcanzado, reducido por la fuerza y esposado. Le obligaron a realizar la prueba de alcoholemia Sobrepasaba muy ampliamente el límite de alcohol en sangre permitido para conducir. Parecía que todo iba a acabar ahí, pero aún aguardaban unas cuantas sorpresas más. El detenido mostró un carnet de conducir que no era suyo. Luego confesó a los agentes que era de otra persona que viajaba con él, a la cual había tirado en marcha, tras robarle el carnet, antes de estrellarse. Por increíble que parezca, era verdad. V.S.M., vigués de 41 años era localizado poco después con lesiones en una pierna, sufridas al caer sobre el asfalto desde el todo terreno. Aún había más. El vehículo accidentado estaba dado de baja en Tráfico desde hacía tiempo y carecía de seguro.