Los viveros están obligados a rendir cuentas a Inspección Pesquera del origen de toda cuanta mercancía entra en sus peceras, tras la prohibición de faenar en aguas de la ría
09 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.La marea negra del Prestige no ha entrado en la ría, pero a efectos de mercado de pescados y mariscos, como si lo hubiera hecho. La veda forzosa impuesta como medida preventiva en todo el litoral de las Rías Baixas ha desviado la demanda de productos directamente hacia los viveros, que mantienen la mercancía a buen recaudo, al menos de momento. Porque nécoras, centollas y demás parientes crustáceos tampoco están a salvo en las peceras. Los empresarios de viveros están preocupados por la amenaza de una nueva marea negra que contamine el agua de mar de la que se nutren a diario. «Hasta ahora no nos ha tocado, pero en cualquier momento te viene Sanidad para decirte que el agua está mala y se acabó», afirma un responsable de Mariscos Carnero, empresa instalada en el puerto pesquero vigués. Explica que, como medida de urgencia, existe posibilidad de recurrir al sistema de circuito cerrado, que se utiliza para un cierre temporal. «Si la cosa fuera a más, la única solución sería recurrir a camiones cisterna que trajeran el agua, pero claro, tendrían que traerla de fuera de Galicia. O eso o congelarlo todo... ¡el problema es gordo!», afirman. De momento, la situación es «menos mala». Los viveros de la ría hacen acopio de mercancía para las Navidades. Los empresarios aseguran que la demanda ha caído «por la desinformación y la desconfianza de muchos consumidores». Algunos viveros han tenido que cancelar pedidos por este motivo. Sin embargo nunca «hubo tanto control como ahora», explica el propietario de otro vivero del Puerto. Y es que desde que se prohibió la pesca y el marisqueo en el litoral de las Rías Baixas, los viveros están obligados a rendir cuentas a Inspección Pesquera de cuánta mercancía entra en las peceras, con lo que «la cadena está cerrada», afirma un empresario. Además de la calidad, los viveros de la ría garantizan cantidad y variedad para las Navidades. «En nuestros viveros hay almacenados en estos momentos cuatro toneladas de centolla de la ría, que irán saliendo en función de la demanda, hasta que se agoten», afirma un responsable de Carnero. En otros casos, las especies aborígenes tendrán que convivir en la pecera con las llegadas de fuera, para que el que quiera nécoras, no sufra. Sobre los precios los empresarios afirman que no van a subir más. «Aprovecharse de una situación así es rastrero», dicen.