El actual gobierno vigués decidió sacar adelante una reforma en profundidad del transporte urbano que llevaba años debatiéndose. El Bloque (grupo al que pertenece el concejal de Tráfico, Xoaquín de Acosta) era consciente del riesgo del proceso y a la vez de la inevitabilidad de abordarlo para garantizar un mejor funcionamiento futuro. Tras casi dos años de estudios en la primavera empezaron los cambios concretos con la modificación de las dos circulares existentes y la creación de varias más. Posteriormente y con cadencia mensual se ampliaron los cambios al extrarradio: aparecieron nuevas líneas mientras otras desaparecían. En paralelo se ponían en servicio carriles bus en Pizarro y Fragoso, imprescindibles para darle mayor rapidez al servicio público. Transferencia En fechas más recientes le tocó el turno a líneas del rural, que han sufrido variaciones y en muchos casos el ansiado incremento de frecuencias, clave para una mejor conexión con el casco urbano. El próximo lunes le tocará el turno a la línea 7 y para el resto de diciembre quedan otro par de lotes, el último de los cuales podría aplicarse finalmente a comienzos del mes de enero. En paralelo a este proceso de reforma Vitrasa puso en marcha el billete de transferencia, que permite utilizar un segundo autobús de manera gratuita para llegar al destino deseado. Los dos requisitos son hacerlo con tarjetas de bonos reducidos y en un máximo de 45 minutos desde que se tomó el primero de los autobuses. De Acosta ha expresado su satisfacción por las mejoras introducidas «aínda que sempre haberá persoas descontentas». Reconoce que cualquier cambio implica adaptarse a nuevos horarios o paradas «e iso leva tempo». Acepta igualmente que algunas personas concretas pueden sentirse perjudicadas «pero a nosa obriga e acadar un mellor servicio para todos». Asegura que los beneficios serán patentes según avance el año 2003.