El género objeto de la sustracción estaba valorado en doce mil euros e incluía 640 kilogramos de almejas, mejillones, ostras y berberechos congelados
26 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.La marea negra que adorna desde hace ya dos semanas la costa gallega, unida a la presumible escasez de marisco en los mercados, han convertido a determinadas especies de las rías en objeto de auténtica lujuria. Los ladrones están cambiando las joyerías por los camiones de pescado congelado y, para muestra, el reciente suceso ocurrido en Vigo hace una semana. Cualquier remolque en una calle solitaria es susceptible de ser robado y troceado al mejor postor en el mercado negro de la buena mesa. Al menos eso debió pensar el conductor que la pasada semana terminó de comer, como cada tarde, y salió de su domicilio para recoger el camión, una furgoneta Iveco que había dejado aparcada en la viguesa rúa de Brasil, para iniciar el reparto acostumbrado en los restaurantes y locales concertados por su empresa. Ni rastro del camión, ni de los 640 kilogramos de almejas, ostras, mejillones y berberechos que se ocultaban en la cámara frigorífica del automóvil. Susto de rigor, llamada a la policía y, al final, la trágica confirmación. Un robo de tres tenedores para que alguno se alegre el paladar en Navidad con género ajeno, «y de primera calidad». Ocurrió el pasado día 21, a primera hora de la tarde. No hay todavía pistas fiables sobre los ladrones, ni sospechas de qué le pudo haber pasado al marisco. Tampoco ha quedado rastro alguno del camión, valorado en 24.000 euros y habitual medio de vida para la víctima del curioso suceso. Como en todas las grandes crisis, la rapiña se aprovecha siempre de los puntos más débiles. Lo que hasta ahora era un trabajo cotidiano (repartir marisco) se ha convertido por obra y gracia de la escasez de mercado y la más que posible subida de los precios en un ejercicio de alto riesgo. La policía supone que el marisco robado podría ser introducido sin excesivos problemas en las plazas de abastos, mercados e incluso directamente en restaurantes, se supone que en Galicia o Portugal. El género era propiedad de una empresa con sede en la playa de Cesantes, denominada Mariscos Condesa.