Se presentó en el local de A Zarrota con varias setas para que los expertos de esta agrupación micológica le aclarasen si eran comestibles. «Lo curioso es que ya las había comido y venía a saber si eran venenosas», explica José Luis Tomé, presidente de la agrupación que este año conmemora su veinticinco aniversario. Con este motivo, A Zarrota organiza una semana de conferencias y exposiciones en los salones del Círculo Mercantil, en la calle del Príncipe. «Está siendo un buen año para la micología porque ha llovido en su momento y todavía no ha aparecido el frío», explica José Luis Tomé. Esta afición tiene cada vez más adeptos, pero su auge no aumenta en la misma proporción que los conocimientos de la gente respecto a los hongos. «Dentro de la asociación realizamos tareas de divulgación tanto para los socios como para gente externa. Hay algunas personas que desconocen que las setas pierden sabor si se guardan en bolsas de plástico». Además, A Zarrota mantiene abierto su local, en la calle Brasil (compartido con el club Peña Trevinca), para aquellas personas que quieren saber si son comestibles las setas que cogen durante el fin de semana. José Luis Tomé observa, desde hace algunos años, que hay gente que llevada por un afán mercantilista no tienen precauciones a la hora de arrancar las setas. «A la larga, lo pagamos todos porque no se reproducen en años sucesivos», afirma el micólogo. El presidente de A Zarrota reconoce que cada aficionado tiene sus propias zonas secretas de extracción. «Sólo se las desvelas a algún amigo por compromiso», comenta Tomé. Ojo, aunque la mayoría de las setas son inócuas, siempre está presente la Amanita phaloide . Mortal.