Por convicción, por miedo a perder la estabilidad, por tradición, por conformismo... Son muchos los factores que pueden explicar la nueva victoria electoral (y ya van seis consecutivas) del Sindicato Independiente de Trabajadores de Citroën (SITC). El denominado «sindicato amarillo», por su proximidad a los criterios que marca la dirección de la empresa, se ganó los votos del 63% de la plantilla y encadena así veinte años de liderazgo al frente del comité de empresa de Citroën. Los resultados electorales del pasado jueves confirman la consolidación del SITC, que se queda con 26 delegados, el mismo número que tenía desde 1998, aunque con un 3% menos de votos respecto a los anteriores comicios, lo que confirma una tendencia al estancamiento, ya que es la primera vez desde 1982 (año de su primera victoria en Citroën) que el Sindicato Independiente pierde apoyos. ¿Qué es lo que ha pasado? En primer lugar, en los comicios celebrados el pasado jueves se eligieron dos delegados más (41, frente a los 39 de 1998), debido al aumento de trabajadores en plantilla. En segundo lugar, los sindicatos de clase hablan de relevo generacional, y es que uno de los factores que más dudas ha suscitado en estas elecciones es la orientación del voto de los más de 3.000 trabajadores eventuales que conforman la plantilla. Los resultados, según los análisis de los sindicatos de clase, confirman que algo está comenzando a cambiar en Citroën. Al menos esa es la lectura optimista de UGT que ha ganado dos delegados más que en 1998. CC. OO. también ha ganado un delegado y la CIG consolida los cinco que ya tenía, mientras que la CGT no llega al 5% de votos necesarios para conseguir representación en el comité. Así las cosas, y a pesar de este ligero ascenso, el cambio del que habla la minoría sindical de Citroën parece que aún tardará en llegar, al menos otros cuatro años.