Una vieja deuda mala de cobrar

J. Santos MOAÑA

VIGO

ÓSCAR VÁZQUEZ

Tres vecinos de Domaio llevan más de trece meses concentrándose a diario ante el Concello de Moaña para reclamar el pago de la ocupación de sus fincas hace 25 años para construir el colegio público de la parroquia

21 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Llevan trece meses y medio concentrándose a diario ante el consistorio moañés, tocando sus «cacharros» ininterrumpidamente para la exasperación del alcalde, el personal municipal y los vecinos de las viviendas próximas. Seguirán haciéndolo hasta que el Concello de Moaña les pague una vieja deuda: la ocupación de sus fincas cuando se construyó el colegio público de Domaio, hace 25 años. Nada parece desanimarlas. Javier Barreiro intentó por diversos procedimientos que desistiesen. No lo logró. Mandó a la Policía Local que les incautase los «cacharros» que golpean incesantemente, pero las mujeres los escondieron bajo sus ropas; las «empujó» acera abajo colocando andamios con la excusa de reparar el dificio; mandó a los agentes que multasen a los conductores que muestran su solidaridad con las concentradas mediante ruidosos pitidos. Todas estas medidas sólo incrementaron la firme determinación de las parroquianas se seguir hasta el final. Denuncia por ruidos La Guardia Civil las identificó el pasado viernes tras anunciarles que se había recibido una denuncia por el ruido. Las mujeres llegan puntualmente a las 12. Bajan del coche que conduce el marido de una de ellas con sus sillas y pancartas. De inmediato comienza el rítmico chacachá de los cacharros y los pitidos de los conductores que las apoyan, a estas alturas ya legión. Golpean la tapas de las tarteras durante toda la mañana. Cuando pasa un coche y pita, paran y, puños en alto, gritan: «Gracias, gracias, gracias». Continúan golpeando los cacharros hasta que pasa el siguiente conductor solidario, y así hasta las 14 horas, cuando recogen sus bártulos y se marchan para Domaio. No van a abandonar hasta que cobren su parte. «Terían que sacarnos a rastras», le explicaron a la Guardia Civil. Los concentrados, dos mujeres y un hombre, son parte de un grupo de nueve que no cobraron aún. El juzgado falló a su favor. Ni así lo lograron. Solicitaron el embargo del ingreso municipal correspondiente a la urbanización de Domaio. El promotor pagó al Concello el dinero acordado menos la parte embargada, que de momento no cobraron ni el Concello ni los vecinos. Charla con Cuiña Hablaron con Cuiña cuando visitó Moaña para inaugurar, en compañía del padre de Julio Iglesias, la depuradora de O Cocho. Aquel día, en vez de concentrarse ante del Ayuntamiento, lo hicieron a pocos metros de la estación depuradora. Se apostaron al lado del vial de acceso a las instalaciones, sujetando su ya vieja pancarta reivindicativa. Cuiña las vio, bajo del coche y les prometió que hablaría con el alcalde. No se sabe si lo hizo o no, ya que nada cambió en las deterioradas relaciones entre el regidor y las acreedoras. Le escribieron a Fraga en dos ocasiones, explicándoles su problema y denunciando la negativa del regidor moañés a concederles audiencia. No consiguieron nada. El Concello de Moaña incluyó en el presupuesto una partida para pagar las deudas que cuentan con sentencias judiciales firmes. Se reservaron 342.630 euros, pero no se pagó a los acreedores. No se sabe qué pasa, por otra parte, con los cerca de ciento treinta mil euros que tiene que ingresar el promotor de la urbanización de Domaio en la cuenta judicial para pagar la deuda por las fincas ocupadas para el colegio.