La Real Villa se pone de moda; tras la temporada fuerte de Vigo, la costa de O Val Miñor y O Baixo Miño ofrece alternativas musicales para todos los gustos
21 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Natalia y Naím El Complejo Iris Park, que esta semana acampa en la playa Ladeira, se llenó el martes de fans y megafans de una de las parejas más «fashion» de la Operación más repetida de la temporada. Tras un retraso de una hora, respondida con los consiguientes abucheos, salió al escenario Natalia. De lo más camaleónica, porque para cada uno de los temas traía preparado el modelo correspondiente. El público se extasiaba más y más, sobre todo con la rapidez con que la niña que no quiere ser ángel se quitaba y ponía ropa sin cesar. Otro tanto sucedió con Naím, que deleitaba a sus fans a medida que se iba desprendiendo de su ropa. Tras abanderarse con la camiseta del Celtiña, el intérprete de «Cruel to be kind» se quedó con una escueta camiseta de tirantes, en la que llevaba estampado su rostro. Objeto de culto, cuando se subaste... El concierto fue multitudinario, aunque era más la gente que estaba fuera del recinto que la que había abonado los 10 euros por la entrada. Y al final, tal cuento de hadas, una gran limusina blanca recogió a las dos estrellas. Dirty Ray También con retraso acudió el ex-vocalista de los «Immaculate Fools» a su cita con el público baionés, aunque las protestas no pasaron del simple comentario ante la hora y media de tardanza. El Mirador, lugar habitual de conciertos y cuentacuentos, ofrecía el espacio adecuado para un concierto del gusto de Dirty. Cansado de actuar para grandes masas en recintos amplios, el británico emprendió hace años su carrera en solitario «para tocar la música que quiero, como quiero, y sin depender de managers ni ser como una jukebox, que canta la misma canción cuando le metes una moneda». Ahora, su estilo de guitarra acústica y voz quebrada, solo ante un micrófono de radio antigua, recuerda más a John Lee Hooker y otros bluesmen de excepción. Y nada mal sonó el himno de su antiguo grupo, el «Immaculate Fools», a juzgar por el éxito entre los poco más de 70 asistentes de lujo a un concierto que cogió a la movida de Baiona por sorpresa. Aunque eso es lo de menos, porque Dirty se va a quedar por Galicia hasta el próximo 28 de agosto.