La zona de la Piedra se convierte en verano en un destino ineludible para los turistas. Un pequeño rincón de bullicio, colorido y ostras...
17 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Isabel Seoane tiene cincuenta años y lleva treinta dedicándose a la venta de las ostras en la zona de la Piedra. Un día como hoy, Isabel llega a su puesto a las nueve de la mañana, y hasta las tres de la tarde no lo abandona ni un minuto. Y es que la venta de este manjar es su vida. -¿Tienen mucha competencia con los bares que hay alrededor? -La de siempre. Además, cada uno vende lo suyo, en eso no nos pisamos. Todos somos muy amigos. -¿Y entre ostreras? -Tampoco. Nos llevamos muy bien entre nosotras. -¿No están cansadas de ser un continuo objetivo para los medios de comunicación? -No, para nada. -¿Cree que para los turistas la zona de las ostras es una de las de más atractivo de Vigo? -Sí. Las ostras son lo mejor de Vigo. Vienen a la Piedra sólamente para comer ostras, aunque nuestra ciudad tiene otras cosas muy bonitas. -¿Se ve compensado el dinero que gana con el trabajo que realiza? -Bueno, ganamos un sueldito igual que cualquiera que más o menos nos permite vivir. -¿Le gustan las ostras? -A mi sí. -¿Y a su familia? -También. En mi casa se comen muchas ostras porque «as ostras son boas». -¿Qué tal lo llevan desde que el Concello reformó todo el mercado de la Piedra? -La verdad es que muy bien. -¿Venden muchas ostras en los meses de invierno? -No., bastantes menos.