: HABÍA UNA VEZ. Era cuestión de tiempo. Casi todo el mundo se había dado cuenta de que la Casa Consistorial se había convertido en un circo, de los de ocho pistas, y ayer los propios munícipes vieron la luz. Y fue, cómo no, en plena reunión de la gerencia de Urbanismo, cuando los concejales revivieron sus tiempos de la infancia. LLegó en el orden del día la petición de una licencia para instalar un circo en las inmediaciones de Samil y entonces el propio circo se hizo carne y surgió un diálogo que para alguna de sus obras teatrales querría Alfonso Sastre . ¿ Alcalde : Hay una petición de licencia de instalación para un circo. ¿ Manuel Soto: Será de otro, porque aquí el circo es permanente. ¿ Delfín Fernández: Sí, es verdad y él (por Soto) es el manager. ¿ Alcalde : Bueno, aquí siempre tenemos por costumbre votar a favor de la instalación de los circos, y además como votemos que no, el circo me lo montan a mi en casa mis hijas. Por su puesto la licencia fue concedida, por el bien de los niños vigueses, por el bien de la sufrida industria circense y por el bien de Pérez Castrillo . Así que por unas horas los cañones de luz dejarán de apuntar a las fieras municipales para iluminar las feroces bestias amaestradas y también a los payasos. : EL CIRCO DE LAS ELECCIONES. Y para no cambiar de tema, los malabaristas de la palabra electoral ya están ensayando. LLega a la pista Ventura Pérez Mariño, el candidato del PSOE a la alcaldía, y va el portavoz del PP, J osé Manuel Figueroa , y le arrea como aquellos payasos mamporreros. Pero como en aquellas dulces escenas, siempre sale otro a defender al débil. Así lo hizo ayer la concejala Belén Sío , que llamó al popular nada menos que ¿protagonista de un papel patético de policía malo criticando a Pérez Mariño¿. Para la Sío Figueroa actúa a destiempo, pero lo cierto es que ya empezó la función.