Camareros gallegos participaron en un concurso de elaboración de cócteles James Bond tenía muy claro cómo debía ser un cóctel y así se lo hacía ver a cualquier camarero que le saliera al paso. «Sacudido, no agitado», especificaba. Ayer, veintidós camareros gallegos quisieron probar su grado de cualificación en el Campeonato Gallego de Cócteles celebrado en Vigo. Los ganadores fueron Sonia Costa, de la escuela Aloia, e Iñigo Martínez Berjano, del hotel Miramar. Estos «barman» participarán en la final del Campeonato de España.
14 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Aunque la primera referencia al cóctel en la historia data de 1806, la época dorada de los combinados se vivió en los Estados Unidos en los años veinte. La mayor parte de las mezclas que entonces se inventaron todavía perduran. Curiosamente, esta época de esplendor coincidió con la vigencia de la famosa ley seca. Ahora, sin leyes antialcohólicas pero con la amenaza del burdo botellón, varios estudiantes de hostelería y barmans profesionales se enfrentaron incruentamente ayer en el Campeonato Gallego de Cócteles, fase regional del «Bacardí-Martini Grand Prix», un concurso internacional que pretende resaltar al barman ideal. Este concurso atiende a cuatro modalidades pero en Vigo sólo se disputaron dos secciones por falta de participantes. En categoría júnior, tomaron parte trece estudiantes de escuelas de hostelería, mientras que en la modalidad «paissa» compitieron nueve barman profesionales menores de veintiocho años. En la categoría júnior, la ganadora fue Sonia Costa Vázquez, de la escuela Aloia, mientras que en la modalidad «paissa», el vencedor fue Iñigo Martínez Berjano, del hotel Miramar. Todos los participantes debían escoger entre diez tipos de cócteles propuestos por la organización del concurso, aunque también se valoraban la puesta en escena. El concurso coincide con un cierto resurgir de este tipo de bebidas, que los expertos designan con el término «mixología». En Vigo, se han puesto de moda varios bares por su especial gusto en la elaboración del cóctel, e incluso, el aficionado casero no duda en experimentar. No obstante, todos los expertos coinciden en subrayar varias máximas obligatorias que debe seguir cualquiera aficionado. La utilización de productos de primera calidad, la prohibición de realizar experimentos o la moderación en el uso de ingredientes son algunas de las recomendaciones Utensilios simples Por otro lado, los utensilios de coctelería son simples. Una coctelera, un colador con gusanillo, un vaso mezclador y una batidora. El arte para combinar adecuadamente los elementos que componen un cóctel, ya es otra cosa. Los Bloody Marys, Daiquiris o Martinis Bond mejor saborearlos cuando la mano experta es capaz de hacer convivir adecuadamente sus diferentes ingredientes.