Barquero hizo su primer estudio estratégico en 1990
09 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.El catedrático Antonio Vázquez Barquero, director del actual Plan Estratégico de Vigo y su Área, no es nuevo en estas lides. En 1990, por encargo de la Confederación de Empresarios, realizó el trabajo Diagnóstico y perspectiva socioeconómica de Vigo y su área de influencia. Una comparación de aquel estudio con el actual permite concluir que la ciudad sigue teniendo, básicamente, los mismos problemas que tenía hace una década. Antes se advertía de la competitividad, los retos que suponía la creación del mercado único europeo; ahora, de la entrada en funcionamiento de la moneda única. Las «potencialidades de desarrollo» existentes siguen sin ser explotadas. La necesidad de introducir innovaciones tecnológicas en las empresas de toda la comarca continúa latente. Vigo sigue demandando «una mejora de las infraestructuras de comunicaciones y transportes» que acaben con su condición de ciudad periférica. Léase tren sin velocidades aceptables, circunvalación inexistente, un aeropuerto que se queda pequeño y ausencia polígonos industriales «para atender la fuerte demanda existente de suelo». Administración Otro calco: la ciudad es deficitaria en servicios administrativos y tiene que acudir a otras ciudades. Es decir, siguen faltando juzgados, un registro mercantil, una oficina de Tráfico, delegaciones de consellerías... El déficit de inversiones del Estado y de la Xunta era y es una queja manifiesta. Sobre todo en en materia de infraestructuras de comunicación e industriales. No podía faltar la descoordinación institucional. La marcha por libre de las diferentes entidades (Ayuntamiento, Zona Franca, Puerto, Universidad, organizaciones empresariales) era hace doce años, al igual que hoy, algo patente. Ya entonces todo el mundo decía ser «consciente de la necesidad de aunar esfuerzos». Otro problema que perdura inalterable: la baja identidad local. Pese a ser la zona más poblada de Galicia y la de mayor peso económico, no existe demasiada autoestima entre sus habitantes. También perduran el acentuado individualismo en los comportamientos y la falta de confianza en los líderes locales con respecto al futuro. Foto fija Ateniéndose a este diagnóstico es evidente que la situación no ha variado demasiado en todos estos años. Parece como si Vigo se enfrentase a problemas endémicos pese a su dinamismo y pujanza económica. La foto fija incluye caos de tráfico y serios problemas en la planificación urbanística, además de buenos recursos humanos y naturales. Y obviamente, estábamos y estamos ante una ciudad industrial que va aumentando sus actividades de servicios y que tiene que mejorar su diseño y paisaje urbano. Vázquez Barquero comparó hace poco a esta ciudad con un barco que tiene que fijar su rumbo y destino. Parece que no sólo la nave, también la tripulación sigue siendo bastante parecida a la que había en el año 1990.