El festival de las comparsas repasó algunos de los principales acontecimientos del año y los disfrazó de buen humor No podían faltar. Los personajes y acontecimientos del año estuvieron presentes en la sorna que acompañó al rosario de comparsas, veintidós, que ayer recorrieron el centro de Vigo, desde Guixar hasta la Porta do Sol. Fue un desfile lento y no demasiado lucido. La lluvia acompañó a los más de mil protagonistas, pero no falló ni el buen humor ni las ganas de fiesta. Bin Laden, la LOU, la subida de impuestos o alusiones al Bosque Animado, los juegos infantiles y hasta el infierno resumieron el batiburrillo de comparsas. El colofón, tal y como estaba previsto, lo pusieron los policías locales, que parodiaron a los concejales con fina ironía.
09 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.«¡Papá!, ¿cuándo tiran los caramelos?», le espetó una niña vestida de brasileña a su padre después de la primera media hora de espera. «Éstos no son los Reyes Magos, tú mira y aplaude», contestó él. Ella tenía razón, llovía y apenas hubo caramelos. Vigo no es Río, pero da igual. Más de cuatro mil vigueses aguataron estoicos el pase de las veitidós comparsas, algunas de ellas dignas de elogio y otras que sirvieron para reunir a grupos de amigos con ganas de pasárselo bien. Hubo colorido, el justo, y también sorna. Se busca un talibán parodió la cueva de Bin Laden, Boda no Castro emuló al pueblo Celta, Adeus... Rubia despidió a la peseta y Os Borreguiños criticaron la subida de impuestos con un coro de ovejas pagando en una improvisada oficina. Hubo disfraces de gallinas, una parodia de El bosque Animado, un conjunto de parchís o juegos infantiles en la calle. Pero la más repetida fue la protesta anti-LOU. Tres comparsas retorcieron el asunto y lo condujeron hasta el absurdo en las dos horas del desfile. En tres días, el jurado emitirá su fallo. ¿Las favoritas?, a juzgar por el público: La del pueblo Celta, Los Colores de O Porriño (al más puro estilo brasileño) y las de la LOU. Los policías, fuera de concurso, también despertaron el aplauso del respetable. Y tras ellos, el coche escoba y el punto final. ¿Terminó, papá, podemos ir a jugar? Sí, nena... y se fueron.